'Julieta y Romeo': Muerte por amor y desafío de las convenciones en el Teatro Real
Quizá alguien pueda llamarse a engaño al observar al revés el título del famoso drama de Shakespeare “Juliet & Romeo”, pero nada es casual en la coreografía que el bailarín, coreógrafo y director Mats Ek creó para el Royal Swedish Ballet en 2013 con motivo del 240 aniversario de la compañía sueca. Con su irreverente y transgresor estilo, Ek volvió a desafiar las convenciones con una personal relectura del mito shakespeariano, desmantelando la estructura clásica del ballet, para contarlo con su característico lenguaje subversivo, abstracto e intenso, subvirtiendo así la narrativa tradicional para enfocarla en la psicología de los personajes, la ternura adolescente y una visión moderna y contemporánea del conflicto que lo aleja drásticamente de la tradición romántica. Y este es el título que llega ahora al Teatro Real, la presentación de “Julieta y Romeo” se enmarca dentro del homenaje a William Shakespeare, que constituye uno de los ejes temáticos de la presente temporada. Entre el 7 y el 10 de mayo el coliseo madrileño recibirá al Real Ballet de Suecia, dirigido actualmente por Nicolas Le Riche, para ofrecer cinco funciones de una de las coreografías más simbólicas de su repertorio. La música en directo será interpretada por la Orquesta Titular del Teatro Real bajo la dirección del maestro Nir Kabaretti.
Como explica el propio Mats Ek, “toda gran historia debe ser revisitada después de un tiempo para poder seguir siendo significativa en la actualidad”. Y para esta innovadora visión del famoso título de Shakespeare, lo primero que hizo fue abandonar la icónica partitura de Serguéi Prokófiev que define la mayoría de las versiones clásicas, y en su lugar utilizó una selección de piezas orquestales de Tchaikovsky, estructuradas y arregladas por Anders Högstedt, lo que cambió por completo el tono dramático de la obra. Fragmentos de la “Sinfonía n.º 5”, la “Sinfonía Manfredo”, “La tempestad”, el “Capricho italiano”, “las Suite nº 1 y nº 3”, el “Concierto para piano nº 1” y un cuarteto de cuerda.
Por otro lado, Ek sitúa la acción en un momento sin época definida en la que Julieta y Romeo se presentan como jóvenes de hoy que se enfrentan a la sociedad que los rodea con el amor en el centro de sus vidas y en el origen del drama, al tiempo que rompe con los estereotipos y prescinde de los elementos más icónicos y tradicionales de la pieza de Shakespeare: aquí no hay escena del balcón, ni peleas de espadas, ni frascos de veneno, sino que enfoca la tragedia en el aislamiento emocional de los jóvenes. En medio de un mundo oscuro, Ek sitúa en primer plano la ternura adolescente de los amantes como el verdadero núcleo de la tragedia. Frente a un entorno hostil, los protagonistas, que no son los dos adolescentes ingenuos nacidos de la pluma de Shakespeare, sino jóvenes más reales y humanos y más cercanos al espectador de hoy, buscarán su propia salida, aunque esta les conduzca a una muerte irremediable.
En cuanto a las formas, en lugar de la técnica académica tradicional y las puntas, Ek utilizó movimientos desmañados e insolentes, gestos instintivos y danza descalza. De esta manera, sus bailarines expresan la emoción a través de un lenguaje físico crudo, a menudo sexualizado y directo. Al invertir el título de “Romeo y Julieta” a “Juliet & Romeo”, el coreógrafo sueco coloca a Julieta como protagonista absoluta de la historia, reivindicando su papel central y activo en el desafío a su familia y a la sociedad, no solo como una víctima pasiva, el amor le da la fuerza para rebelarse y enfrentarse a la ira de su padre y al rechazo social. Para la puesta en escena, el director crea un entorno urbano contemporáneo y asfixiante, lejos de la Verona renacentista, lo que da una sensación de inmediatez y actualidad. Para Mats Ek “existe una belleza que no es bonita” y el final es trágico porque “la muerte es definitiva, sin ningún elemento que la embellezca, pero, aun así, la forma debe evocar el recuerdo de la vida que ha desaparecido”.