Sánchez: traición a España
El juicio a Ábalos y Koldo está tomando tintes esperpénticos y de folletín de sobremesa, al que no le falta detalle. Terminará pasando factura al líder socialista y no solo porque haya sido la persona de confianza de Sánchez, con él compartió todas las estrategias y detalles de Gobierno y partido, sino porque cada día de juicio se conocen nuevas informaciones que dañan la credibilidad del presidente. Uno de los efectos colaterales de este daño es que cada vez son menos los que creen a los portavoces del Gobierno cuando afirman que la situación procesal de Begoña Gómez es obra de un juez que actúa de manera inadecuada. La justicia en España es fiable y suficientemente garantista como para no manchar la reputación de nadie sin un fundamento sólido. Por eso, sea cual sea el devenir del proceso penal, e incluso si se produce el archivo de la causa, lo que habrá quedado en la sociedad española es que la esposa del presidente no hubiese tenido éxito si Sánchez no hubiera llegado a la Moncloa. Por esto, es el candidato menos idóneo que puede presentar el PSOE, porque la pérdida de credibilidad es tan grande que se ha convertido en irrecuperable. Esa es la razón por la que todo el entorno político presidencial se ha contaminado y obtiene resultados catastróficos en las urnas. La estrategia de atacar a los jueces ha empezado a dejar de tener efecto, como ha ocurrido con el uso del miedo a la extrema derecha para movilizar votantes socialistas. Es difícil de imaginar que sea una conspiración del poder judicial con la derecha política para acabar con Sánchez, cuando está condenado el fiscal general del Estado y el procesamiento de Ábalos y Koldo es un escándalo. Falta aún el de Cerdán, el siguiente hombre en que depositó su confianza el líder socialista, que aportará nuevas informaciones que serán la comidilla diaria de prensa, tertulianos y ciudadanos.
El presidente de cualquier país europeo, con la mitad de procesos por corrupción, hubiese abandonado la política o, como mínimo, hubiese convocado elecciones. Hacer como que nada ocurre y jugarlo todo a que los electores se desahoguen con los candidatos autonómicos y municipales es una traición al Partido Socialista. De igual manera, la tesis que empieza a contar con apoyos importantes de convocar un superdomingo electoral con las municipales, tendría el mismo efecto para los mandos intermedios socialistas, Sánchez debe dar la cara antes que los demás.