Iturralde González, sobre la expulsión de Camavinga: "Si sabe que es la segunda, no la saca"
Hay jugadas que duran unos segundos y se quedan durante años. La de Camavinga en Múnich pertenece a esa categoría. Minuto 86, eliminatoria abierta, el Real Madrid todavía en pie. El centrocampista francés recoge un balón tras una falta y lo retiene unos metros. Un gesto mínimo, casi automático, de esos que se repiten en cada partido. El árbitro levanta la mano, enseña la amarilla. Y ahí empieza todo.
Camavinga ya tenía una. Ocho minutos antes había visto la primera por cortar una acción de ataque. Nada extraño en un futbolista que juega siempre al límite, que mide mal a veces la distancia entre la anticipación y la falta. En ese punto, el margen de error desaparece. Lo sabía él y lo sabía el equipo. Por eso la escena posterior genera tanta discusión. El colegiado muestra la amarilla, se gira, da unos pasos y, de repente, vuelve sobre sí mismo. Entonces aparece la roja. El Real Madrid se queda con diez cuando el partido entra en su tramo definitivo. El colegiado ni lo sabía que tenía una ya.
La secuencia es tan rápida como confusa y sorpresiva. Camavinga se fue al vestuario y dejó a su equipo expuesto en los minutos más delicados de la eliminatoria.
Y el gol decisivo
El partido cambió de dirección en ese instante. Hasta entonces, el Real Madrid sostenía el pulso. No dominaba, pero competía, encontraba momentos para acercarse y mantenía la incertidumbre. Con uno menos, todo se estrechó. El Bayern adelantó metros, empujó, encuentró espacios. Y llegó el gol. Minuto 89, Luis Díaz recogió una jugada que terminaba desviada hacia la portería de Lunin. El balón entró y el golpe fue doble: por el marcador y por la sensación de que el partido se había escapado en un giro repentino. En el descuento, Olise culminó un contragolpe iniciado por Luis Díaz y cerró la eliminatoria.
La jugada abre ahora un debate que va más allá del reglamento. Desde el punto de vista técnico, la decisión tiene base. Retener el balón para retrasar el juego es sancionable con tarjeta, pero que se cuestiona es la interpretación y el uso del criterio en un momento que condiciona toda una eliminatoria. Eso dice Iturralde González, ex árbitro y comentarista en la SER: "A este nivel no puedes dejar a alguien con diez por recorrer cuatro metros con el balón”. Entiende que la norma permite la amonestación, pero defiende que el sentido común debería tener peso en una decisión de ese calibre. Y añade un elemento que alimenta la discusión. “Por su lenguaje corporal, parece que no sabía que era la segunda. Y yo creo que si lo sabe, no se la enseña por algo así”, explica.
Camavinga había entrado en el minuto 60, sustituyendo a Brahim Díaz, en un intento de Arbeloa por refrescar el centro del campo y mantener la intensidad en la presión. Su presencia debía aportar energía en un partido que exigía continuidad. Su salida, en cambio, dejó al equipo en inferioridad en el momento más exigente.
Así, el Real Madrid se quedó sin respuesta en el tramo final y el Bayern encontró el camino hacia la siguiente ronda.