Miquel Valls: «Cada vez me dice más gente que la televisión les genera ansiedad»
Lleva dos décadas ante la cámara, con el ritmo y entrega que ello conlleva.Miquel Valls, actualmente copresentador de «Espejo Público», ha decidido complementar su labor en la actualidad televisiva con un ejercicio que sirve de contrapunto: uno pausado, que se cultiva poco a poco y bajo la reflexión y la calma. Publica «El ruido bajo la piel» (Espasa), un debut en el que une el apasionante mundo del arte con la decadencia de una familia repleta de secretos. La novela la protagoniza Elvira, quien tiene una galería de arte en plena expansión. Pero su brillante carrera cambia cuando sabe que su padre tiene un cáncer avanzado: entre tratamientos y silencios, va recuperando los secretos que marcaron su adolescencia. Mientras su mundo se desmorona, un restaurador se cruza en su camino y le propone robar una colección de arte de incalculable valor.
¿Qué quería reflejar, el impacto de una enfermedad o lo que ello revela en una familia?
Se habla muy poco del giro de guion que tiene que vivir una familia cuando entra una enfermedad terminal de alguien que es pilar o sostén. El libro refleja el cambio generacional de roles, los silencios... Pocas veces mostramos o nos ponemos en la piel de los acompañantes. Es un relato íntimo que los afectados tampoco comparten ni hablan con normalidad, muchas veces por no crear más dolor.
Los secretos, ¿nos protegen o más bien corrompen?
¿Cuántas familias en España conviven con secretos que jamás van a compartir? Muchas o la gran mayoría. ¿Somos capaces de contarlo todo? Creo que no. Hay secretos que nacen y mueren innatos con la persona, muchas veces por miedo, otras por pudor, otras por mantener una vida acomodada aunque nos amargue la existencia.
Más que una familia, los Serra parecen un sistema de poder.
En nuestro país todavía existen muchas familias que heredan poder social o económico. Es difícil mantenerlo y, si hay que traicionarse o apuñalarse por la espalda, lo ejecutan con la única finalidad de no mostrar debilidad.
Elvira está emocionalmente blindada. ¿El miedo al compromiso es cada vez más actual?
Es una mujer luchadora que ha conseguido saborear el triunfo profesional. Aún existe mucho miedo a pensar y aceptar que hay mujeres que pueden tener un mejor trabajo o vida que los hombres. Eso asusta. La sociedad nos permite no tener que aguantar a nadie por obligación. El «qué dirán» ha caducado. El compromiso «para siempre» no gusta.
Como periodista, ¿cómo ve esta actualidad sobreinformada?
Cada vez me encuentro a más gente que me dice que la televisión les genera ansiedad. Me dicen que contamos las cosas como si mañana se fuera a terminar el mundo. Pasan tantas cosas y tan distintas e importantes que normalizamos casos que antes no haríamos. La guerra, la corrupción... Somos incapaces de asimilar toda la información. Vivimos resignados a lo que dictan unos políticos que votamos pero que trabajan más para salvar su culo que para servir y escuchar al pueblo.
"Aún asusta que las mujeres puedan tener mejor trabajo o vida que los hombres"
¿Cómo se trata esa fina línea que separa la agenda informativa del espectáculo mediático?
¿Crees que esa delgada línea existe? Yo creo que ha desaparecido. ¿Cómo puedes tratar los gritos del Congreso y la cantidad de barbaridades que llegan a lanzar nuestros representantes como algo serio y de información? La vida se ha convertido en un espectáculo. Cuanto más impactante sea más gusta, más se compra o consume. Lejos o poco queda de la capacidad de reflexión, del análisis. Todo tiene que ser rápido, simple, impactante. Me niego a creer que todo es «infoshow». Prefiero seguir pensando que cada día en «Espejo» acompañamos al espectador ante la soledad.
En el libro también hay mensajes de chats. ¿Se ha dejado llevar por esa instantaneidad?
Tenemos que adaptarnos a los nuevos tiempos, también a la hora de comunicar. En televisión ahora no existe ningún programa que no tenga realidad aumentada o efectos potentes de audio. En la escritura también puedes recrear los mensajes de WhatsApp para darle realidad y agilidad al texto. ¿Es menos bueno por eso? Seguro que muchos pensarán que sí.
Cada vez más periodistas se pasan al lado de la ficción.
No soy escritor ni pretendo. Soy un contador de historias. En la televisión tengo un espacio para realizarlas, pero con un tiempo limitado y dependiendo de muchos factores. La editorial me ha permitido escribir lo que quisiera y pensé... puedo tener tiempo para contar sin que me corten, es estupendo. Es ficción, pero hay mucha realidad encubierta. El mayor reto: la página en blanco, la continuidad y que todo termine en alto.