Sánchez irrumpe con otra carta: usa la regularización de migrantes para hacer campaña
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, irrumpe con otra carta a la ciudadanía. El líder socialista recurre a la regularización de migrantes que aprueba este martes el Consejo de Ministros para hacer campaña. El 17 de mayo se vota en Andalucía y las esas elecciones son cruciales. Por eso, el presidente se ha dirigido a los españoles para hablarles de orgullo nacional, y ha justificado la medida, en parte, por necesidad económica.
Sánchez, de viaje oficial en China, arranca la misiva con una idea fuerza: “hoy, de nuevo, siento orgullo de ser español”, para sostener que España “avanza cuando su sociedad se implica”. A partir de ahí, ha construido un relato en el que la iniciativa no nace del Ejecutivo, sino del empuje social, recordando que ha llegado al Parlamento tras el respaldo de “más de seiscientas mil personas” y de cientos de organizaciones.
El presidente ha puesto el acento en la transversalidad del apoyo, destacando que ha contado con el respaldo “de la Iglesia, de los sindicatos, de los empresarios”, en un intento de presentar la medida como algo más que una decisión política.
En el núcleo del mensaje, Sánchez defiende la regularización como “un acto de normalización”, aludiendo a “casi medio millón de personas que ya forman parte de nuestra vida cotidiana”. Ha descrito a los beneficiarios como quienes “cuidan a nuestros mayores”, “trabajan para que los alimentos lleguen a nuestras mesas” o cuyos hijos “comparten aulas, juegos y futuro con los nuestros”.
El presidente también ha introducido un argumento histórico, señalando que la medida ha sido “un acto de justicia con nuestra propia historia”, en referencia a los españoles que emigraron en el pasado. Ha recordado a quienes “se vieron obligados a marcharse tras la crisis de 2008” y ha defendido la coherencia de actuar ahora en sentido inverso.
Pero el argumento más contundente ha sido el económico. Sánchez ha advertido de que “España envejece” y ha subrayado que, sin nuevas personas trabajando y cotizando, “nuestra prosperidad se frena” y “nuestros servicios públicos sufren”. Ha defendido, además, que la migración ha sido clave para que la economía española haya sido “la que más crece en Europa”.
Con todo, ha tratado de anticipar las críticas, reconociendo que “las migraciones plantean desafíos”, pero defendiendo que la regularización ha sido “la mejor respuesta para afrontar muchos de ellos”. Ha vinculado integración con legalidad, afirmando que solo es posible “desde la regularidad” y el acceso a un empleo digno.
El cierre ha sido abiertamente político. Sánchez ha planteado que “hoy tenemos dos caminos”: el de quienes “quieren sembrar el miedo” o el de quienes entienden la migración como una realidad que debe gestionarse “con responsabilidad” y convertirse en “prosperidad compartida”. Y ha rematado con una idea de continuidad: “España siempre ha elegido el segundo camino. Lo hemos hecho antes. Y lo volvemos a hacer hoy”.