Doble morosidad
El 4 de septiembre de 2025, y desde Tacajó, en el municipio holguinero de Báguano, Fernando Acedo Guethon denunció aquí que la farmacia principal de esa localidad llevaba muchos años sin refrigeración para proteger los medicamentos. Y para colmo, entonces todo se complicaba más, pues a la farmacia menos lejana a esta también se le había averiado el refrigerador hacía unos tres meses.
Fernando consideraba que, aunque constituía un gran problema obligar a los pacientes necesitados de adquirir sus medicamentos transportarse hasta la cabecera municipal a 19 kilómetros, la decisión adoptada fue peor: situar esos medicamentos, que requieren refrigeración, en la farmacia de La Esperanza, en El Manguito, y en otra más; las cuales están mucho más lejos, sabiendo lo crítico y caro que está el transporte.
«Esto es verdaderamente un ultraje, decía él. Da vergüenza decirle a una persona de la tercera edad, que requiere su insulina, que vaya primero a su farmacia para que le den un papel, y después en la terminal, averiguar dónde está el lugar y coger un carro para acceder a los medicamentos», concluía.
Y este redactor sugería que, ante tales circunstancias, podría buscarse una capacidad de refrigeración allí, en la propia comunidad, para mantener esos medicamentos en forma, y que fueran despachados por las propias trabajadoras de la farmacia.
Esta denuncia, junto a otra queja también relativa a la Empresa Provincial de Farmacias y Ópticas de Holguín en el primer semestre de 2025, nunca fueron respondidas a esta columna en el lapso de los 30 días que establece la nueva Ley 167, del Sistema de Atención a las Quejas y Peticiones de las Personas, vigente desde marzo de ese año. Y como tales, fueron señaladas entonces en el corte analítico del nivel de respuestas a las quejas en ese período, publicado aquí el 24 de agosto de 2025.
Y el pasado 8 de abril fue que llegó a nuestra redacción vía correo electrónico, y fechada el 10 de septiembre de 2025, la morosa respuesta al respecto de Saydanys Góngora López, directora general de la Empresa Provincial de Farmacias y Ópticas de Holguín.
En la añeja misiva, la directiva informaba que se adoptarían las medidas correspondientes para, a través de formas de gestión no estatal, llevar a cabo la reparación de los refrigeradores del municipio y garantizar así la disponibilidad del medicamento insulina y otros que requieren temperaturas bajas en la localidad.
Y agregaba que ante la situación existente entonces, se había determinado de conjunto con la Dirección Municipal de Salud, depositar la insulina en los refrigeradores de las áreas de Salud de Báguano y Tacajó, donde se les dispensaría con los controles establecidos a todos los pacientes que requieren este tipo de medicamentos, sin necesidad de desplazarse hacia otra localidad.
Concluía Saydanys que le asistía la razón a Fernando y le ofrecía disculpas por las molestias ocasionadas. Se pueden extraer lecciones de esta historia: La entidad aludida buscó solución al problema después que fuera revelado en Acuse de Recibo. Pero, al no responder a esta columna en cuanto a un asunto de alta sensibilidad y en el tiempo establecido por la Ley 167, quebrantó esta última.
Y aunque se vio compulsada a enviar finalmente la respuesta a esta publicación, lo hizo con apego a ese estilo moroso y elusivo, con más de siete meses de retraso, sin disculparse también con Acuse de Recibo, y lo que es más importante, con los lectores de esta columna, que siguen de cerca los pormenores de responder, buscar soluciones y rendir cuentas a la población en medio de tantas dificultades y carencias del país.