Así debes actuar cuando un pensamiento te genere ira, frustración o desesperanza, según la psicología
Es imposible estar bien siempre. Todas las personas atraviesan subidas y bajadas durante su vida, a veces incluso en un pequeño período de tiempo. Son sentimientos completamente naturales y prácticamente inevitables, pero la clave no está en sufrirlos, sino en cómo afrontarlos. Mientras que un sector se hace grande ante las adversidades y consigue salir más fuerte, otro entra en un bucle del que no logra escapar y su vida se tuerce por completo.
Sentir ira o frustración no hace que una persona sea peor, simplemente hay que saber afrontar el momento. El psicólogo Mario Alonso Puig analizó estos sentimientos y explicó cómo afrontarlos bajo una idea muy clara y sencilla: "Tu biología cambia cuando cambia tu manera de pensar". La mente es muy poderosa y trabajarla puede marcar la diferencia entre disfrutar de una vida feliz o que se convierta en una auténtica pesadilla.
Cómo afrontar los momentos de dificultad
La idea de este psicólogo es muy sencilla y directa: "Cuando tú veas que un pensamiento tuyo te está generando ira, resentimiento, frustración, sensación de impotencia, sensación de desesperanza, culpa o vergüenza, ese pensamiento tienes que sustituirlo por otro". Puede parecer que es algo fácil de decir y difícil de hacer, pero hay una vía para seguir ese camino. Pide diferenciar entre dos aspectos que muchas veces se confunden: la culpa y el arrepentimiento.
Mario Alonso Puig explica la diferencia: "No sentir culpa y no sentir vergüenza no quiere decir no sentir arrepentimiento, pero la culpa es una forma de autoagresión y la vergüenza es una forma de autoanulación". Así se debe actuar, según su idea: "Entonces cuando tú veas un pensamiento de estos, en lugar de decir voy a seguir pensando como siempre te paras, dices esto es una energía que está moviendo todo lo que sucede en mi vida".
La clave está en cambiar el chip
Los sentimientos son fijos y difíciles de variar: "No luches contra el pensamiento, lo que se resiste persiste, cámbialo por otro", afirma. Así se puede realizar: "Di stop y busca un pensamiento que sea diferente, un pensamiento que de alguna manera oriente tu atención y tu vida mental en otra dirección".
Lo ejemplifica de manera sencilla: "Si yo en un momento que noto que voy a decirme soy un fracasado, lo cambio y digo, solo las personas valientes se atreven, solo las personas valientes se atreven, pero en lugar de decirlo como un papagayo, solo las personas valientes se atreven, muy de miso izquierdo, utilizo mi cuerpo, utilizo mi tono, utilizo mis gestos, digo solo un valiente, una valiente se atreven y me mantengo ahí y de ahí no me mueve ni el tato, no me mueven ni con una grúa"
El poder de la mente
Pensar como en el ejemplo tendrá notables consecuencias a corto plazo: "Empezaré a sentirme más valioso, más capaz, tendré más decisión, más determinación y empezarán a pasar cosas absolutamente inimaginables". La mentalidad es definitiva: "No somos conscientes del poder del pensamiento, 'ah, yo es que me quiero sentir mejor', sí claro, pero cómo te vas a sentir mejor si te estás machacando".
Hay un momento que lo cambia todo a nivel mental: "Cuando una persona es consciente de que puede elegir lo que piensa y que lo que piensa afecta a lo que siente y que tu forma de sentir lógicamente va a tener un impacto en tu forma de actuar y por consiguiente en los resultados, en ese momento poquito a poco va ganando su libertad". Sentencia de manera directa: "El mayor conquistador es quien se conquista a sí mismo, la conquista de uno mismo se gana día a día".