Federico García Lorca y Joaquín Amigo: una amistad mantenida en el tiempo
Trascripción de la tarjeta postal anterior:
“Querido Joaquín: Un abrazo.
Es necesario que el Gallo se anime. En Madrid hay expectación que habrás visto traducida ya en algún periódico. Para mi Mariana Pineda van muchos amigos a Barcelona. Probablemente organizarán un vagón especial. Giménez Caballero lo propuso ayer en la Redacción de la Gaceta. Tenemos buena colaboración. Haz el favor de escribirme a la Residencia contándome lo que hay del Gallo. Debe salir ya que lo hemos pensado. Y si el Defensor pone dificultades se hace solo y ya está, ¡qué le vamos a hacer! ¡Pero tiene que salir! Y además haremos las ediciones. Sería una falta de entusiasmo lamentable. Adiós, querido Joaquín. Abrazos de Federico”. Madrid, 28 de marzo de 1927.
Granada sigue fortaleciendo su patrimonio. El Patronato Cultural Federico García Lorca, institución dependiente de la Diputación de Granada, ha incorporado recientemente a sus fondos el legado personal de Joaquín Amigo, catedrático de Filosofía, mentor del grupo de la revista granadina gallo y estrecho amigo de Federico García Lorca.
La amistad de Joaquín Amigo con Federico García Lorca se remonta, como mínimo, a 1918. La estrecha relación de ambos se pone de manifiesto en documentos conservados en el archivo de Amigo, adquirido recientemente por el Patronato.
Juan Castilla Brazales, investigador del CSIC, escritor y director del Patronato Lorca, nos habla de la incorporación de estos importantes fondos a la institución que dirige, de sus actividades y de la proyección nacional e internacional del legado lorquiano.
Juan, ¿qué representa hoy el Patronato Lorca dentro del panorama cultural español?
El Patronato es una institución pública cuya misión es preservar, investigar y difundir la vida y la obra de Federico García Lorca, así como el contexto cultural en el que se inscribe. Gestionamos el Museo Casa Natal en Fuente Vaqueros y custodiamos un archivo que, desde principios de los años ochenta, se ha ido consolidando como centro de referencia para el estudio de Lorca, su generación y la historia cultural del primer tercio del siglo XX. Todo ello es fruto del trabajo continuado de muchas personas a lo largo de estos años.
La institución nació sin colección propia.
Así es. Ese dato explica bien el mérito del recorrido realizado. El archivo se ha construido pieza a pieza mediante una política constante de donaciones y adquisiciones. Ha sido una labor de muchos años, iniciada y sostenida con rigor técnico por archiveros, investigadores y personal especializado. Hoy podemos afirmar que contamos con un fondo documental coherente y científicamente sólido.
En ese marco se produce la adquisición del legado de Joaquín Amigo. ¿Cómo debe entenderse esta operación?
La adquisición del archivo de Amigo no es un gesto aislado, sino el resultado de una política patrimonial muy definida y la culminación de una línea de trabajo que el Patronato viene desarrollando durante décadas: la de incorporar archivos personales que permitan contextualizar mejor la figura de Lorca. El legado de Joaquín Amigo constituye un corpus singular y coherente, con correspondencia en gran parte inédita y con manuscritos originales de Federico de enorme valor histórico y literario. Además, permite reconstruir con mayor precisión el papel de Amigo como eje vertebrador de aquel grupo juvenil. La negociación y el estudio previo fueron realizados con el máximo rigor por el equipo técnico y gestor del Patronato, a quien desde estas páginas quiero felicitar expresamente por su encomiable labor.
“[…] Ahora me aburro menos en Lanjarón. Ya trabajo. De todas maneras, venid pronto a verme. Abraza a Fernán Gómez [Enrique Gómez Arboleya] muy estrechamente y dile que coma mucho que está echado a perder por la escarlatina y que como cuando yo vaya, no esté gordo como un “cochon”, lo mato.
Abraza a Antonio Cienfuegos y a Nicolás y diles que vengan. ¿Verdad que hay que hacer la Revista? Sí, todos la necesitan. A todos estos muchachos los quiero como cosa mía. Dios nos cría y nosotros nos juntamos. Adiós Joaquín. Recibe un abrazo de Federico.” […].
¿Qué aporta Joaquín Amigo a la comprensión del universo lorquiano?
Aporta contexto, matiz y profundidad. Fue una figura central en el grupo de gallo, un joven de sólida formación intelectual cuyo domicilio familiar de Granada se convirtió en núcleo de tertulia y debate. Su archivo permite comprender mejor la efervescencia cultural granadina de los años veinte y la red de relaciones que rodearon a Federico en ese momento decisivo, así como el papel que él mismo desempeñó como mentor y animador intelectual del grupo.
Se insiste desde el Patronato en la importancia de evitar la dispersión del legado.
Sí, porque cuando un archivo se fragmenta pierde parte de su valor histórico. Como institución pública, nuestra responsabilidad es preservar el conjunto y garantizar su acceso futuro a investigadores y ciudadanos. En este caso, además, tiene un significado simbólico que el legado regrese a Granada y quede integrado en el Archivo del Patronato Lorca.
Trascripción de la nota anterior:
“Mi amigo Federico García Lorca, el artista inmenso, muy poeta muy soñador, muy romántico, de fuerte espíritu, lleno de ensueños dulces y trágicos me ha obsequiado hoy en su casa leyéndome sus versos que me han vuelto loco y…, cosa rara, han sacado mi espíritu fuera de mi espíritu. ¡Cómo yo también quisiera saber escribir! Y al ver un muchacho –casi un niño- que crea obras tan maravillosas se siente uno ¿anonadado? y siente vergüenza de haber escrito algo. Después he pensado que aunque él sea tan grande, yo puedo ser mucho más pequeño pero ser algo por lo menos –yo- artista en mi sin aspiraciones pero con muchos sueños y muy romántico. Pero aquello (?) así mi cariño por ellos.
Hoy he estado en el Salón oyendo la música: soy un sensiblero; esta musiquilla pedestre me hace sentir grandemente.
Anoche estuve con Federico García Lorca paseando por la carrera de Darro. Experimentamos muchas emociones: era un ambiente intensamente trágico […]”.
Granada, viernes 18 de mayo de 1918
La incorporación del legado de Joaquín Amigo coincide con una etapa del Patronato Lorca de mayor proyección nacional e internacional.
Llevar a Lorca más allá de nuestras fronteras es también una forma de custodiarlo. Entendemos que preservar también implica difundir. En noviembre y diciembre pasados estuvimos presentes en Montevideo y Buenos Aires, con conferencias impartidas en instituciones culturales y académicas. Allí pudimos constatar de primera mano que el interés por el poeta sigue siendo extraordinario.
Y en marzo pasado viajó a Argelia.
Sí, invitado por el Instituto Cervantes de aquel país, participé en un ciclo de cuatro conferencias en las ciudades de Orán, Tlemcén y Argel. Dos estuvieron dedicadas al legado y la dimensión universal de Lorca, en el marco de mi responsabilidad actual. Las otras dos se centraron en la Alhambra, desde una perspectiva histórica y cultural, vinculada a mi condición de arabista. Este tipo de intercambios permiten tender puentes culturales y situar nuestro legado en un diálogo más amplio.
Y en breve se dispone a viajar a Marruecos.
En efecto. Ahora, la Embajada de España en Marruecos, a través de su Consejería de Educación, nos ha cursado una invitación para llevar a Lorca al país vecino. Tendré la oportunidad de dar conferencias en Tetuán, Tánger, Rabat y Casablanca.
¿Forma parte de una estrategia institucional?
Forma parte de una convicción personal y compartida: Lorca es un autor universal y el Patronato debe contribuir a fortalecer esa dimensión. Siempre que exista una invitación académica o cultural que permita difundir con rigor su figura, intentaremos estar presentes.
“Mi querido amigo. Acabo de leer en el Gallo su espléndido artículo, que como ya le he dicho a Federico me parece lo mejor que hay en el número. Es un trabajo que está siendo muy comentado, y que ha provocado –estoy seguro- la indignación que era de esperar [...]”. Esta carta sirve de ejemplo para entender la importancia de la correspondencia conservada en este legado.
Juan, además de su labor investigadora y de gestión, mantiene una trayectoria como novelista.
Es una faceta que nunca he abandonado. Tengo tres novelas publicadas y en breve aparecerá una nueva. También tengo acabado un libro de relatos. La creación literaria forma parte de mi trayectoria intelectual y procuro compatibilizarla con las responsabilidades institucionales.
¿De qué manera dialogan esas dos dimensiones?
Creo que la investigación filológica e histórica y el trabajo con archivos enriquecen la mirada narrativa y, al mismo tiempo, la experiencia literaria ayuda a comunicar mejor la parcela del patrimonio. En cualquier caso, son ámbitos distintos que intento atender con el mismo rigor.
¿Qué proyectos prepara el Patronato para los próximos meses?
Mantendremos nuestras actividades consolidadas —celebración de efemérides, talleres escolares, exposiciones temporales y visitas guiadas— y ampliaremos la programación con nuevas propuestas, como el ciclo “Otoño Lorca”, que ya tuvo muy buena acogida en su primera edición; un certamen literario de ámbito internacional, así como unas jornadas temáticas que vincularán la literatura con otras disciplinas, como la gastronomía. Además, nos proponemos poner en marcha un proyecto denominado «Lorca y el mundo árabe». Estamos trabajando también en un ambicioso programa transversal de música, teatro, danza y literatura, coincidiendo con el centenario de la Generación del 27. Espero y deseo que tengamos acierto para llevar todo esto a buen puerto y que las nuevas iniciativas sean bien acogidas por los colectivos lorquianos y el gran público.
En términos generales, ¿qué define esta nueva etapa?
Diría que aspira a combinar con equilibrio dos líneas de trabajo: por un lado, la continuidad en la política patrimonial —que ha permitido, por ejemplo, la incorporación del legado de Joaquín Amigo—; y, por otro, una proyección más amplia orientada a abrir el Patronato a nuevos públicos y a nuevos espacios internacionales.
Porque, como concluye Juan Castilla Brazales, custodiar la memoria de Lorca no es sólo conservar documentos: es mantener viva una herencia cultural que pertenece a todos.