Víctor, hijo de Ábalos, niega ser su testaferro: "Yo no tengo dinero de nadie ni soy custodio de nadie"
Víctor Ábalos, primogénito del exministro de Transportes José Luis Ábalos, ha negado que actuara como testaferro de su padre, como apuntó la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil en sus informes. "Yo no tengo dinero de nadie ni soy custodio de nadie", ha asegurado tras explicar que se limitó a prestar más de 20.000 euros a su padre por sus dificultades económicas después de su divorcio, un dinero que según ha precisado nunca le ha devuelto.
En su declaración como testigo ha explicado que sus ingresos hasta 2024 procedían de su consultoría por servicios de asesoramiento a "empresas latinas". Unos ingresos que, se ha quejado, cayeron en picado tras verse salpicado por el "caso Koldo". "He tenido una campaña reputacional brutal por la que mis ingresos han caído de 100 a cero y he tenido que hacer algunas intervenciones televisivas para sostener a mi familia". "He estado señalado por la UCO en informes, por los medios, por políticos, una persona que es hijo de...", ha lamentado.
"Lo que he hecho es facilitarle el dinero que ha ido necesitando, de mis ingresos, de mi cuenta bancaria", ha reiterado.
El testigo ha asegurado que cuando en sus conversaciones con Koldo se aludía a "café" no se aludía a la necesidad de utilizar una aplicación segura de mensajería. "No, ni hablo en clave ni he tenido un teléfono encriptado". Cuando se refiere a "café", ha subrayado, "es porque me encargaban café de mis viajes a Colombia".
Y sobre sus 14 viajes a Colombia, se defendió: "Trabajo en Colombia, no creo que viajar por trabajo sea un delito". Y ha explicado que "la Hacienda colombiana me retiene el 10% de la facturación".
Y preguntado por el abogado del PP, Alberto Durán, sobre las referencias a "voy a encender" en esas conversaciones, Víctor Ábalos se ha liado llegando a afirmar que acostumbra a mensajearse por WhatsApp a través del ordenador, por lo que se referiría a que "iba a encender el móvil".
Un "okupa" en el piso de la Castellana
El hijo del exdirigente socialista calificó de "estafa" el contrato de alquiler con opción de compra que firmó su padre con Aldama en relación a un piso en el Paseo de la Castellana cuyo valor se tasó en 750.000 euros, muy por debajo del precio de mercado (casi el doble). Según dijo, no se llevó a efecto porque en el piso había "un okupa".
Pero sí ha reconocido a este respecto que contactó con Aldama, cuyo teléfono le facilitó Koldo García, con la intención de asesorar a su padre en la operación. Su objetivo, ha dicho, era preguntarle por "las condiciones de la operación" porque entendió que "era el agente inmobiliario que llevaba la operación". Lo hizo, ha añadido, "por curiosidad" y no porque se lo pidiera su padre. Pero ni comprobó en el Registro de la Propiedad la situación de la vivienda ni tuvo conocimiento de que el contrato entre Aldama y su padre se había registrado.
"Debo estar un poco espeso. Me he levantado a las tres de la mañana para venir aquí y he perdido el tren...", ha pretextado ante la confusión por las preguntas que le planteaba el abogado de Aldama, José Antonio Choclán, en relación a su falta de celo en la comprobación de las condiciones del inmueble sobre el que el entonces ministro firmó una opción de compra.