El Gobierno quiere blindar el aborto en la Constitución con una reforma que no implique la disolución de las Cortes
La fórmula escogida por Moncloa pasa por tocar el artículo 43 de la Carta Magna. El presidente del Gobierno ha anunciado que el Ejecutivo iniciará este martes los trámites para solicitar el dictamen del Consejo de Estado
El Gobierno de Ayuso votó a favor del registro de objetores al aborto que ahora boicotea
El Gobierno está ultimando la reforma con la que pretende blindar el derecho al aborto en la Constitución. La fórmula escogida permite tramitar el cambio mediante un procedimiento ordinario sin necesidad de disolver las Cortes ni convocar un referéndum. Así lo apuntan fuentes del Ministerio de Justicia, que señalan que la vía elegida para garantizar que la interrupción voluntaria del embarazo no está sometida a los vaivenes políticos ni a la ofensiva de Vox y el Partido Popular pasa por modificar el artículo 43 de la Carta Magna, referido a la protección de la salud.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado este martes en una entrevista en la cadena Ser que el Ejecutivo iniciará hoy mismo los trámites para solicitar el dictamen del Consejo de Estado sobre esa reforma, y ha confirmado que se hará modificando el artículo 43 de la Constitución. Sánchez ha justificado la decisión por la necesidad de proteger este derecho frente a “la amenaza de un PP ultraderechizado y una ultraderecha que obliga a gobiernos a recortar los derechos de las mujeres”.
El texto de la reforma que propondrá el Ejecutivo es un añadido a dicho artículo, en concreto, un punto cuarto que reza así: “Se reconoce el derecho de las mujeres a la interrupción voluntaria del embarazo. El ejercicio de este derecho, en todo caso, será garantizado por los poderes públicos asegurando su prestación en condiciones de igualdad efectiva así como la protección de los derechos fundamentales de las mujeres”.
El presidente ha añadido también durante la entrevista que el Gobierno de España va a hacer un requerimiento a la Comunidad de Madrid “para que cumpla con la ley y apruebe el registro de objetores al aborto”, después de que la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, se haya negado a ponerlo en marcha. Sánchez ha recordado que esta medida, a la que obliga la ley desde 2023, busca garantizar que el aborto se pueda hacer en la sanidad pública y ha incidido que en Madrid solo se realizan en ella el 1% de las interrupciones voluntarias del embarazo.
Reforma sin disolución
Los socialistas han movido ficha en los últimos días y han convertido el aborto en un asunto central de su estrategia después de que las derechas reactivaran sus ataques en una cruzada que ha tenido en Madrid su punta de lanza. El anuncio de Pedro Sánchez de que blindaría ese derecho al aborto en la Constitución se produjo tras el apoyo que el alcalde José Luis Martínez Almeida dio a una iniciativa de Vox para obligar a las mujeres a ser informadas del síndrome posaborto, del que no hay ninguna evidencia científica, mientras que Díaz Ayuso se niega a cumplir la ley y crear el registro de objetores de conciencia. “Váyanse a otro lado a abortar”, ha llegado a exclamar.
Aunque la propuesta –cuyos detalles siguen debatiéndose– implica que el Consejo de Estado deberá emitir dictamen sobre si la fórmula elegida es la adecuada, el Gobierno ha optado por una de las dos que posibilita la propia Constitución para ser reformada. En concreto, aquella que no se refiere a materias especialmente protegidas como los derechos fundamentales o la Corona y que, por lo tanto, tiene menos requisitos para salir adelante. Para estos últimos casos, la reforma es más compleja: requiere una mayoría de dos tercios del Congreso y el Senado y la disolución de las Cortes, que implica la convocatoria de elecciones. Además, el nuevo texto debe ser sometido posteriormente a referéndum para su ratificación, según estipula la Carta Magna.
Moncloa, sin embargo, al proponer una modificación del artículo 43, ha optado por la vía más ágil y sencilla, que aun así será muy difícil de sacar adelante después de que el PP haya anunciado su oposición al blindaje del aborto en la Constitución. Esta fórmula exige una mayoría de tres quintos de ambas cámaras y, si no hay acuerdo, dos tercios del Congreso y mayoría absoluta del Senado. Unas condiciones que se vuelven prácticamente imposibles sin el apoyo de los de Alberto Núñez Feijóo, que este mismo lunes ha definido la interrupción voluntaria del embarazo como “una prestación del sistema”, pero “no un derecho fundamental”. Además, si el 10% de los diputados lo exigiera, también debería ser sometido a referéndum.
Sánchez noa ha descartado totalmente la posibilidad de esa consulta pública: “Es una opción”. Pero ha incidido en que lo que necesita la reforma es una mayoría en el parlamento con un PP que demuestre si está dispuesto a defender el derecho al aborto, como ha señalado Alberto Núñez Feijóo en más de una ocasión. Si es así, ha apuntillado, el PP “no debería tener ningún problema” en blidar ese derecho en la Carta Magna.
Aunque aún se está terminando de definir la modificación, el cambio supondría incluir el derecho al aborto al artículo que reconoce “el derecho a la protección de la salud”, y que añade: “Compete a los poderes públicos organizar y tutelar la salud pública a través de medidas preventivas y de las prestaciones y servicios necesarios. La ley establecerá los derechos y deberes de todos al respecto”.
Un derecho avalado
El Gobierno avanza así en una iniciativa que busca blindar la interrupción voluntaria del embarazo, despenalizada en 1985 y después ampliada en 2010, bajo una premisa: cuando el aborto está en manos del PP y Vox, el derecho está en peligro. Aunque Almeida pasó en pocas horas de defender la iniciativa a rectificar asegurando que no obligará a las mujeres a recibir información sobre un falso trastorno, los populares han protagonizado una vez más un nuevo intento de hacer equilibrios con un tema que divide internamente a la formación de Feijóo y que le hace dar bandazo tras bandazo arrastrada por una extrema derecha que está muy cómoda en su posición antiaborto.
De esta forma, los socialistas buscan evitar que las derechas pongan en entredicho el derecho y marcar perfil político con un asunto que goza de respaldo social. Además, el Tribunal Constitucional lo avaló hace dos años en respuesta precisamente el recurso que los populares interpusieron contra el aborto libre en 2010.
Sin embargo, no es la primera vez que esta reforma constitucional está sobre la mesa. Sumar ya propuso en marzo de 2024 seguir los pasos de Francia, que había consagrado el aborto en su Constitución ese mismo mes ante el avance antiaborto a nivel global y después de que el Tribunal Supremo de EEUU tumbara la sentencia que lo garantizaba en el país. Sin embargo, en aquel momento los socialistas lo rechazaron. “No se dan las condiciones” para llevarlo a cabo, aseguró entonces la ministra de Igualdad, Ana Redondo.
La reforma que proponía Sumar suponía en añadir un apartado al artículo 43 de la Constitución, el que reconoce el derecho a la protección de la salud, con la siguiente redacción: “Se reconoce el derecho a una interrupción voluntaria del embarazo que sea libre, informada, plena y universal. Los poderes públicos garantizarán el ejercicio de este derecho con absoluto respeto a su autonomía física”. Los de Yolanda Díaz registraron la propuesta el pasado mes de febrero en el Congreso, pero ni siquiera se ha debatido su toma en consideración a pesar de que en noviembre, el PSOE se comprometió a blindar constitucionalmente el aborto en su 41º Congreso.
La negativa de Ayuso
Ahora, y a las puertas del ciclo electoral que está por venir, los socialistas han dado un paso adelante en respuesta al ataque de las derechas, personificado estos días en la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso, que se niega a crear el registro de objetores de conciencia al que obliga la ley desde la reforma de 2023. Eso a pesar de que la popular apoyó la medida en el Consejo Interterritorial de Salud en el que el Ministerio de Sanidad sometió a votación el protocolo común para crear dichos registros el pasado mes de diciembre.
El objetivo de estos listados es que las comunidades autónomas puedan saber con qué profesionales cuentan de cara a reorganizar los servicios sanitarios para poder ofrecer la prestación en centros de la red sanitaria pública, algo que solo ocurre excepcionalmente. Sobre todo en algunos territorios como Madrid, Castilla-La Mancha, Murcia, Andalucía y Extremadura, donde el número de interrupciones voluntarias del embarazo en la pública no llegan al 1%. A nivel estatal, el porcentaje es del 21,26% mientras que el resto se derivan a clínicas concertadas, un modus operandi que la ley del aborto pretende cambiar.
Ante la publicación de los últimos datos y la presión del Gobierno para que las comunidades que faltan pongan en marcha el registro de objetores, Ayuso ha abierto un nuevo frente contra Pedro Sánchez. “No voy a hacer una lista de médicos. Nunca, nunca”, dijo la presidenta madrileña en la sesión de control de la Asamblea de Madrid, en la que acusó al Ejecutivo de fomentar el aborto. El Gobierno, por su parte, ha adelantado que “usará todos los instrumentos legales a su alcance” para hacer cumplir la ley, “también en Madrid”, especificó el presidente, que advirtió de la posibilidad de llegar incluso al Tribunal Constitucional “si hace falta”.
Al tiempo que Ayuso se enrocaba en su posición, la dirección nacional del PP intentó cerrar filas con una nota hecha pública en redes sociales en la que Alberto Núñez Feijóo reitera su “posición clara y conocida” sobre el aborto: “Garantizaré siempre que cualquier mujer que opte por la interrupción de su embarazo pueda hacerlo con la mejor atención médica y psicológica, conforme a las leyes”, rezaba el texto del líder popular, consciente de que en el partido hay diferentes posiciones sobre la interrupción voluntaria del embarazo.