El Papa reza por Ecuador y urge liberación de monjas secuestradas en Haití
Ciudad del Vaticano. El Papa Francisco rezó el domingo por la situación en Ecuador, sumido en una espiral de violencia, y urgió la liberación de un grupo de personas secuestradas, entre ellas seis monjas en Haití, también azotado por el fenómeno de las bandas.
“He conocido con dolor la noticia del secuestro en Haití de un grupo de personas, entre ellas seis religiosas”, dijo el pontífice argentino tras el rezo del Ángelus.
“Pidiendo con insistencia su liberación, rezo por la armonía social en el país e invito a todos a poner fin a la violencia, que tanto sufrimiento causa a esa querida población”, añadió.
Según la Conferencia de Religiosos de Haití (CHR), ocho personas, incluyendo seis monjas, fueron secuestradas el viernes mientras viajaban en autobús en la capital de la isla caribeña.
“La oficina de la CRH ha recibido con gran conmoción la triste noticia del secuestro de seis religiosas de la Congregación de las Hermanas de Santa Ana y otras ocupantes del autobús que las transportaba”, escribió la organización en una nota interna a la que accedió la AFP.
El incidente tuvo lugar en medio de un aumento de los secuestros en Haití, el país más pobre de América, que enfrenta un recrudecimiento de la violencia.
El número de secuestros de desconocidos y personalidades públicas en Puerto Príncipe y en algunas carreteras nacionales ha aumentado en los últimos meses en Haití. La semana pasada, un médico y un juez de paz fueron secuestrados antes de ser liberados tras el pago de rescates.
El país enfrenta también una escalada de mortales ataques de bandas en Puerto Príncipe, que controlan una gran parte de la capital.
Ante la profunda crisis económica, política y de seguridad, el Consejo de Seguridad de la ONU acordó en octubre enviar una misión multinacional a Haití, encabezada por Kenia, para ayudar a la policía haitiana.
ORACIÓN POR ECUADOR
En su oración del domingo, Francisco también hizo referencia a la situación de Ecuador, otro país inmerso en una espiral de violencia de las bandas narcocriminales.
Desde la plaza de San Pedro, el pontífice lanzó un llamado para “los sacerdotes y migrantes de Ecuador”, para asegurarles que rezaba “para la paz en su país”.
Ecuador, antes considerado como un oasis de paz en Latinoamérica, se ha transformado en un país carcomido por la violencia tras haberse convertido en el principal punto de exportaciones de la cocaína producida en Perú y Colombia.
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Ante la crisis desatada en ese momento entre el gobierno ecuatoriano y los grupos criminales, el presidente Daniel Noboa declaró el “conflicto armado interno”, tildó a las organizaciones de “terroristas” y desplegó miles de militares.
Ecuador fue durante muchos años un país a salvo del narco, pero se fue transformando en un nuevo bastión del tráfico de droga hacia Estados Unidos y Europa con bandas enfrentadas por el control del territorio y unidas en su guerra contra el Estado, sobre todo en el puerto de Guayaquil.
En los últimos cinco años, la tasa de homicidios por cada 100.000 habitantes pasó de 6 a 46 en 2023 y la guerra interna toca fondo como ocurrió en Colombia en el siglo pasado, pero con un ingrediente adicional: las cárceles en llamas.