La gira secreta de Pink Floyd por España, tocando versiones de los Beatles
En 1965, el año de la formación de Pink Floyd, los dos cruzaron el Canal de la Mancha con sus mochilas y sus guitarras, para emprender una «gira» francesa y española, tocando canciones de los Beatles por la calle para recaudar lo justo para seguir viajando. Así lo han recordado los propios Pink Floyd en su cuenta de Twitter, donde han preguntado si alguno de esos seguidores presenció una de esas actuaciones, y qué versiones de los cuatro de Liverpool interpretaron.
Lo más increíble es que han tenido un aluvión de respuestas, muchas de ellas en tono de broma («Set the Controls for Penny Lane», «Lucy in the Sky with Crazy Diamonds», mezclando títulos de ambas bandas), pero algunos seguidores aseguran que les vieron tocar canciones como «A Hard days night», «Help» o «Ticket to ride», a pesar de que cuesta creer que alguien los reconociese, ya fuese en aquel momento o cayendo en la cuenta años después.
In August 1965, Syd Barrett and David Gilmour busked around France and Spain performing Beatles songs to passers by. Any thoughts on which songs they may have performed? pic.twitter.com/SZr5I3hKTb— Pink Floyd (@pinkfloyd)
August 18, 2019 El regreso de Syd Barrett
Hay otra historia que relaciona al cantante fundador de Pink Floyd con España, que está aún más rodeada de misterio. De hecho, es difícil distinguir entre la realidad y la leyenda. Se sabe que en agosto de 1967 estuvo en las islas Baleares junto a algunos amigos y el propio Roger Waters en Migjorn. Pero desde hace unos diez años, ha circulado una historia que cuenta que Syd Barrett hizo dos viajes en solitario al norte de España a mediados de los setenta (ya alejado de Pink Floyd), pasando por varios lugares de Galicia (algunos cuenta que también fue a Extremadura y Andalucía). Al llegar a Orense, le recomendaron visitar el Real Monasterio de Santa María de Oseira y quedó tan fascinado por el lugar que se quedó allí a vivir unos meses. Esta improbable experiencia mística del artista británico habría ocurrido entre septiembre y diciembre de 1976, y después se habría repetido de abril a junio de 1977, un período en el que, según la leyenda, compuso y grabó una docena de canciones inspiradas por las obras que leyó en la biblioteca del monasterio.
Según esta bizarra historia, Barrett, le regaló la cinta a un monje, que se la entregó a Gema Noya, promotora de una discográfica pirata local de La Coruña llamada Nonsense Music, quien en 1978 la editó en vinilo con el título de «Spanish grass (twenty songs about space and siesta)» para regalarla a sus amistades con la promesa de no distribuirla ni copiarla nunca. Después, envió una copia a Barrett a Inglaterra y quemó la cinta original en la playa de Carnota, antes de irse a vivir a una comunidad budista del Nepal. Todo bastante inverosímil, aunque hay quien asegura que se llegaron a pinchar tres de los temas del disco en el programa de la radio coruñesa El Lado Salvaje.