El feminismo necesario de las mujeres de derechas
Han corrido ríos de tinta sobre el significado del término «feminismo». Más allá del reproche ya obsoleto de los que lo tenían como un movimiento antagónico al machismo (es decir, el feminismo como superioridad de la mujer respecto al hombre), parece que al fin se ha llegado un consenso, aunque relativo: el objetivo final es conseguir la igualdad de género, que engloba desde el ámbito laboral hasta el familiar, pasando por el reconocimiento social y la presencia en los medios de comunicación. Ese sentimiento ha estado presente desde que figuras tan ilustres y autorizadas como Frida Kahlo, Marie Curie o Virginia Woolf fueran la cara visible de la lucha. Sin embargo, en los últimos tiempos ha pasado de ser un tema de conversación en corrillos femeninos a tomar las calles de las principales urbes de todo el mundo. Ya se ha convertido en tradición que cada 8 de marzo los gritos reivindicativos de ellas, y también de ellos, se conviertan en la banda sonora de ciudades y pueblos. Pero, como todo, el feminismo no está exento de polémica. La última la protagonizó hace tan solo unos días la vicepresidenta del Gobierno en funciones, Carmen Calvo: «El feminismo es de todas... no bonita. Nos lo hemos currado en la genealogía del pensamiento progresista, del pensamiento socialista», respondió la también ministra de Igualdad en funciones a la pregunta de una periodista.
Las críticas no se hicieron esperar y llegaron incluso desde el seno del Partido Socialista. Porque, ¿puede un partido político apropiarse de los logros de miles de mujeres en todo el mundo y a lo largo de toda la historia? Más aún cuando muchas de ellas lucharon por sus derechos y por los del resto en sus respectivos terrenos profesionales, sin situarse en una ideología determinada. Por eso, LA RAZÓN reúne a cuatro mujeres referentes del centro derecha para visibilizar que, a diferencia de lo que opina Calvo, el feminismo sí es de todas. Son Mercedes Moll de Miguel, diputada por UCD en la I Legislatura y una de las pocas mujeres constituyentes; Ana Pastor, actual vicepresidenta tercera del Congreso de los Diputados; Begoña Villacís, vicealcaldesa de Madrid; y Andrea Levy, concejala del Ayuntamiento de la capital. Cuatro generaciones unidas por la lucha constante desde el difícil mundo de la política.