La última salida de Mariano
“Yo siempre quería ser el último en lanzar la pelota o tomar el último swing, o ser el último en patear la pelota o el último en tirar al aro”, dijo Rivera. “Yo quería contribuir a esa victoria. Quería ayudar al equipo a hacer todo lo posible para ganar y así resultó muchas veces”.
Con esa mentalidad llegó la grandeza.
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Un pitcher apenas considerado cuando firmó por primera vez con los Yankees de Nueva York en 1990, Rivera pasó trabajos como abridor, pero encontró su nicho como un relevista con una devastadora recta cortada.
Nueva York ganó siete banderines de la Liga Americana y cinco Series Mundiales con Rivera en el bullpen. Su récord de Grandes Ligas de 652 salvamentos fue su boleto directo al Salón de la Fama, donde hoy será exaltado.
“Me siento humilde de que fui bendecido por el Señor”, dijo el panameño de 49 años. “No va a cambiar mi vida, pero es algo que sabes fuiste el primero. Eso es especial”.
Rivera se suma a Rod Carew como los únicos panameños elegidos al Salón de la Fama.
“El representar a Panamá, para mí, fue el pináculo”, afirmó Rivera. “Fue un honor representar a mi país y representarlo bien”.
Brilla en Postemporada
Rivera brilló especialmente en la postemporada, permitiendo solamente 86 hits y ponchando a 110 bateadores, con 21 boletos y apenas 11 carreras limpias en 141 entradas y registrando 11 salvamentos en Series Mundiales.
También registró una marca de 4-1 en partidos decisivos del Clásico de Octubre.