Viaje por la España de los siglos XVIII y XIX a través de sus ropajes
Un verdadero viaje por un compendio de vestuario, agrupado antes de 1925, con motivo de la inauguración de la Exposición del Traje Regional e Histórico. Una cita que marcó todo un hito en la vida cultural española y que supuso el origen del actual del Museo del Traje.
La muestra, comisariada por Concha Herranz y con la coordinación de Ana Muñoz, permite al visitante conocer la evolución de la moda desde hace más de dos siglos a través de los atuendos más característicos de las diversas culturas que poblaban –y que, en algunos casos, aún perviven– nuestro país.
Del oficio, al ritual
Los numerosos y dispares trajes expuestos varían en función de su cometido, ya que algunos son de oficio, otros de diario, o para rituales, entre muchos otros. Mención especial merecen aquellos que se lucían en los días festivos. Todos ellos se encuentran agrupados en torno a cinco secciones.
La primera es «Evoluciones», lentas y fundamentalmente formales. Le siguen las «Fiestas rituales», asociadas al calendario festivo. Una tercera trata sobre los iconos del oficio, trajes específicos adaptados a su profesión. La cuarta sección es «Pervivencias e identidades», en la que conviven diversas siluetas, prendas de diferente influencia histórica, tejeduría artesanal con industrial, confección manual con mecánica o tintes naturales con químicos. La última gira en torno a la «Exaltación de la riqueza» en los trajes galanos, asociados a al ciclo vital, que se manifiesta a través del poderío de los materiales, la decoración, o de la acumulación joyas.