El verano es una época en la que relajamos o cambiamos del todo algunas de nuestras costumbres diarias. Si hablamos de alimentación, las vacaciones nos invitan a picar más y a comer peor en algunas ocasiones. Si además tenemos tendencia a coger peso, frecuentemente solemos cometer el error de decidir que ya nos volveremos a preocupar por este asunto cuando volvamos a nuestra rutina habitual en otoño. Este un patrón mental equivocado que es difícil cambiar, explica el nutricionista José Luis Sambeat, quien recomienda
no olvidar la báscula
y pesarse durante estos meses, para no llevarse un gran susto en septiembre.
También, muy importante escoger alimentos sanos y sabrosos que cumplan con la función más importante en esta época: nutrirnos y refrescarnos.