Puerta grande de Ginés Marín por dos estocadas
La desazón de David de Miranda traspasaba a las gradas. Lo que va de ayer a hoy en una tarde taurina es la vida misma: de la gloria absoluta como torero revelación de San Isidro al toro devuelto a chiqueros. El diestro onubense había entrado por la vía de la sustitución tras caer herido Román, al igual que Ginés Marín (en el puesto de Pablo Aguado) tras el sangriento ciclo en Las Ventas.
San Juan era la feria de la transición: de Madrid a Alicante, de la exigencia a la amabilidad de su público.
Antes de la merienda, fue precisamente De Miranda el autor de los muletazos más ilusionantes en una actuación presidida por la quietud y la verticalidad: desde la saltilleras a los estatuarios. Tras unos derechazos algo rígidos, brotaron los naturales de la esperanza.
Ginés Marín había puntuado con un segundo en el que mostró su desparpajo. Después de un vibrante inicio, se aceleró demasiado, pero las bernadinas y un espadazo desataron la pañolada. Gustó con el capote en el quinto y, aunque se amontonó por momentos, arrancó otra oreja por una estocada. ¡Qué importante es una buena rúbrica!
Del cartel primitivo solo quedaba López Simón, que plasmó la faena más completa. Sereno con el buen cuarto, trazó tandas reunidas y persiguió el temple. Descalzo otra vez –al igual que en su otra labor, con altibajos–, como si el contacto con la tierra le hiciera crecerse. Las arlesianas entusiasmaron al personal: oreja y ovación para «Cubanito».
FERIA DE HOGUERAS
PLAZA DE ALICANTE. Viernes, 21 de junio. Primera corrida. Dos tercios. Toros del Parralejo, desiguales, se «dejan» con poca raza; bueno el 4º y bravo en varas el 6º; como descoordinado el flojísimo el 1º.
LÓPEZ SIMÓN, de perla y oro. Estocada trasera y muy tendida. Aviso (silencio). En el cuarto, estocada contraria. Aviso (oreja).
GINÉS MARÍN, de verde y oro. Estocada (oreja). En el quinto, estocada (oreja). A hombros.
DAVID DE MIRANDA, de verde y oro. Pinchazo y estocada baja (silencio). En el sexto, estocada enhebrada, dos pinchazos, otro hondo y muchos descabellos. Tres avisos y toro al corral.