El abogado de La Manada lamenta la contaminación: «Es la resolución que quería la gente»
«He perdido. Algo habré hecho mal. Es tremendo», expresó Martínez en declaraciones a ABC de regreso a Sevilla, en las que no quiso adelantar nada sobre las posibilidades de seguir recurriendo la sentencia que ahora tendrá que dictar el Tribunal Supremo en virtud al fallo adelantado ayer tras la celebración de la vista pública donde las partes expusieron sus recursos de casación.
Precisamente, el abogado, «perplejo», hizo referencia al hecho de que apenas «una hora» después de que finalizase la vista en el Alto Tribunal ya se conociera el fallo.
«No entiendo el paripé que hemos hecho en el Supremo», criticó Agustín Martínez, quien evidenció la ligereza de los magistrados para zanjar el debate entre abuso y agresión en «una hora» en un asunto que tiene ya tres años de recorrido judicial desde que José Ángel Prenda, Ángel Boza, Jesús Escudero, Antonio Manuel Guerrero y Jesús Cabezuelo fueran denunciados por haber violado a una joven madrileña durante la celebración de los Sanfermines de 2016.
«Falso» riesgo de fuga
Sin embargo, lo que más indignación produjo al abogado fue la detenciones de forma «inmediata» de sus clientes, quienes durante la mañana de ayer acudieron a los juzgados sevillanos, como cada viernes, para cumplir con la medida establecida en su día cuando fueron puestos en libertad provisional a la espera de la firmeza de la sentencia, que se alcanzó ayer.
Esa «inmediatez» a la que hizo referencia el letrado sevillano supuso que la primera detención de la Policía Nacional, cumpliendo órdenes de la Audiencia de Navarra, que fue a José Ángel Prenda, se produjera antes de que Martínez conociera el fallo.
Y todo por un supuesto riesgo de fuga de los condenados, que no comparte su defensa, que calificó este peligro de «falso y burda manipulación». «¿Huir de dónde y de quién?», se preguntó, al tiempo que subrayó que los cinco tenían sobre sí una condena a nueve años de prisión, pagaron una fianza para estar libres provisionalmente y cumplían unas medidas impuestas para disfrutar de esta situación de libertad como era la firma tres días a la semana en los juzgados.
«No era necesario», insistió sobre el arresto inmediato de sus clientes, sobre todo, cuando normalmente se establece un plazo de tiempo para el ingreso de los condenados en prisión. «Más que riesgo de fuga, existe un riesgo de ahorcamientos», manifestó de forma dura.
Prenda, Boza, Cabezuelo, Escudero y Guerrero entraron ayer en la cárcel de Sevilla I sobre las ocho de la tarde, sin haber recibido personalmente notificación de la decisión del Supremo.
Comenzaban así a cumplir su pena de 15 años entre rejas cuatro de los cinco, porque Antonio Manuel Guerrero, el agente de la Guardia Civil, tendrá que cumplir dos años más por el robo del móvil a la chica. Perderá su condición de miembro del Instituto Armado en cuanto reciba la sentencia.
Nada que ver con lo de hace un año
Minutos antes de las tres de la tarde de ayer se conocía la decisión del Supremo. Pronto se sucedieron las detenciones de los condenados. El último fue Ángel Boza. Los medios acudieron ayer, como hace un año, a recoger las impresiones de sus vecinos, pero el ambiente no era igual al que se vivió en abril de 2018 cuando la Audiencia los condenó por abuso. El calor y la hora hacía que todo estuviera en calma en torno a las casas de los cinco jóvenes. Sólo había más expectación mediática frente al piso de Boza en Su Eminencia, pero pronto desapareció, se había entregado en la comisaría de Blas Infante.