FGR niega colusión en tráfico de perezosos y capuchinos
La FGR rechazó la acusación de la Asociación de Zoológicos, Criaderos y Acuarios de México (Azcarm) sobre la probable colusión de agentes en una red de tráfico de ejemplares de vida silvestre, al afirmar que 14 perezosos y monos capuchinos fueron puestos a la venta en el mercado negro, tras ser decomisados en Chiapas.
“Los ejemplares silvestres nunca estuvieron a disposición física de personal de la Fiscalía General de la República, conforme lo establece la normatividad en la materia. Todo esto obra dentro de la carpeta de investigación FED/CHIS/TAP/0000655/2019, iniciada en contra de Silvia “W”, por la probable comisión del delito de transporte de una especie de fauna silvestre, en peligro de extinción”, sostuvo la fiscalía en una tarjeta informativa.
Ernesto Zazueta, presidente de la Azcarm, de manera ilegal por agentes de la fiscalía, ya que posteriormente se supo que los ejemplares fueron puestos a la venta en el mercado negro a través de redes sociales.
Al respecto, la FGR precisó que su delegación en Chiapas abrió una carpeta de investigación sobre el aseguramiento de esos ejemplares, realizado por la Policía Federal, y su respectiva puesta a disposición ante la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Social (Sader), en la que se demuestra que nunca tuvieron contacto con los animales, ya que el funcionario de la dependencia que sacrificó a los monos y osos estuvo comunicando las acciones que llevó a cabo vía oficio.
Detalló que la secretaría resguardó a los animales para determinar su condición sanitaria, y posteriormente, el Ministerio Público federal informó al coordinador de Inspectoría Pecuaria de la Sader que debería dar el debido manejo y destino a los ejemplares, de conformidad a la Ley General de la Vida Silvestre.
Posteriormente, el funcionario de Agricultura informó a la FGR que los perezosos y capuchinos presentaban lesiones que comprometían su salud e integridad física y mencionó que “el caso establecía una alta probabilidad de que dichos animales fueran vectores de fiebre amarilla, enfermedad que puede ser transmitida tanto al humano como a cualquier otro animal que podría poner en riesgo la salud de población o la salud animal”.
Además, el coordinador de Inspectoría Pecuaria de la Secretaria de Agricultura y Desarrollo Rural informó a la FGR que una vez que fueron puestos a disposición suya los ejemplares de fauna silvestre, “se observó en cada especie un cuadro de deshidratación severa, de depresión intensa y diversas lesiones que comprometían su integridad física y emocional”.
Por ello, el funcionario de Sader procedió a sacrificar a los ejemplares, “mediante la aplicación de una inyección endovenosa, la cual insensibilizar a los animales previamente a su muerte, provocando la pérdida del conocimiento”, esto con base en los artículos 23 y 35, fracción III, de la Ley Federal de Sanidad Animal.
El mismo coordinador de Inspectoría Pecuaria dio a conocer que “los restos fueron incinerados en el horno crematorio del Rastro Regional de Bovinos y Porcinos del municipio de Tapachula, para evitar la probable propagación de enfermedades”, informó la Fiscalía.
evl