Educación universal hasta los 12 años, la receta para acelerar la revolución tecnológica de América Latina
será más fácil integrarse en la revolución tecnológica», aseguró ayer en Madrid durante un desayuno celebrado en la sede de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI).
El encuentro contó también con la participación de Max Trejo, secretario general de la Organización Internacional de Juventud para Iberoamérica y fue presentado por Mariano Jabonero, secretario general de la OEI. El acto sirvió como puesta de largo del nuevo Instituto Iberoamericano para la Educación y la Productividad.
Este nuevo organismo se encargará de analizar la competitividad y productividad de los factores de producción de los países iberoamericanos, así como identificar las mejores prácticas políticas para favorecer el conocimiento y la innovación con el objetivo de estimular el crecimiento económico.
En el punto de mira de este instituto están asignaturas pendientes como la digitalización, la innovación y el desarrollo de la tecnología. Y siempre orientado a mejorar la productividad, la formación de empleo y su impacto sobre el sistema educativo. La educación sería el primer paso para romper un círculo vicioso que genera una desigualdad ineficiente para un país desde un punto de vista económico.
Nuevas habilidades técnicas
Adquirir nuevas habilidades técnicas y la formación continuada de los trabajadores vascularon durante todo el debate como la apuesta para no perder el tren de la revolución tecnológica. Formación y más formación, pero también medios. «¿Cómo vamos a implantar modelos de telemedicina si no tenemos una buena cobertura de internet en muchas zonas de América Latina?. Se nos morirían los pacientes», ironizó Bárcena.