César Manrique: cien años de un visionario
Famara, la playa más abierta de Lanzarote, donde corría "como una cabra loca", fue la luz de su infancia. Y la última luz fue a mediodía, el 25 de septiembre de 1992, a los 72 años. Salía de su fundación en Tahíche, su casa más célebre, hecha entre lavas. Ese mediodía otro coche arremetió contra el que él conducía. Murió César Manrique. Fue el día más oscuro de la isla. Pues él la iluminó con su genio. Este miércoles, 24 de abril, es el centenario de este visionario que convirtió Lanzarote en su mayor obra de arte.