Inmune a su dolor, algunos destellos de gloria
Es tan ingeniosa como discutible la frase de Oscar Wilde: “Señor, líbrame del dolor físico, que del moral ya me encargaré yo”. Puede ocurrir que ambos se alíen con efectos devastadores para la víctima. Y si quedan fuerzas o puro instinto de supervivencia ante los depredadores se intentará atenuarles, pedirles una tregua, enmascararlos. Mediante heroína, los analgésicos más fuertes, el buceo en el desolado espíritu, en los recuerdos de un remoto esplendor en la hierba, la recuperación de las personas, sensaciones, sentimientos que otorgaron sentido e incluso fugaz plenitud a la existencia.