Un comensal se indigna cuando su pareja le llama «pijo»: «¡Con lo cani que yo soy!»
En «First Dates» siguen acusando la resaca de san Valentín, que duró toda una semana en el programa de Carlos Sobera. La protección del patrón del amor no fue útil para todos, pues hubo muchos que se volvieron a casa tan solos como habían llegado. No obstante, esa no es razón para tirar la toalla y las puertas del restaurante más romántico de la televisión siguen abiertas para recibir a todos los solteros con ganas de dejar de serlo.
Rompió el hielo este jueves Beatriz, una malagueña de 36 años que trabaja como camarera y que llegó presumiendo de su espíritu y estética choni. También camarero era Sergio, un sevillano de 38 años que se lamentaba de lo mal que le había ido en el amor. En principio, al sevillano no le gustaban mucho los chonis, pero venía dispuesto a olvidar
los prejuicios y dejarse conquistar por Beatriz. A ella la primera impresión no le gustó demasiado: «Me pareció demasiado pijito y no es mi prototipo de hombre».
Tampoco Sergio estaba muy satisfecho con el aspecto físico de su pareja, porque él buscaba a una mujer morena. Durante la cena surgieron algunas complicidades y se cayeron francamente bien, pero se notaba que no había sintonía para nada más que una amistad. De hecho Beatriz apenas se separó de su teléfono móvil en toda la cita y no paró de enseñarle fotografías a Sergio, que fingía que le interesaban muchísimos.
Aunque en ningún momento se vio mucha pasión en la cita, cuando empezaron a hablar de sus planes de futuro quedó claro que eran incompatibles. Beatriz tenía dos hijos y ya no podía tener más porque estaba operada, mientras que Sergio, que aún no era padre, soñaba con tener niños: «Siempre lo he dejado para más tarde porque he sido muy cabecilla loca». Cuando ya iban por el postre se sinceraron el uno con el otro. Ella repitió que él no era «mi prototipo de hombre, pero hablando contigo me has ido gustando más...Pero eres un poco pijillo». Él se quedó sorprendido con esto, e incluso se indignó un poco: «¡Pero con lo cani que soy yo! Llego a saberlo y vengo con mi cruz y mis zapatillas de muelles. Nunca me han criticado por ir demasiado arreglado». El desenlace fue el previsible y ninguno de los dos quiso tener una segunda cita.
Algo más tarde se dejó caer por «First Dates» Blanca, una madrileña de 24 años que trabaja como diseñadora creativa, fotógrafa y periodista musical: «Soy una persona polifacética, no paro de hacer cosas, de crear e intento hacerlo cada vez mejor». La joven nunca había tenido una relación estable y buscaba a un chico «que sea independiente y respete mi tiempo».
Para hacerle compañía llegó Óscar desde Barcelona, un estudiante de 24 años que toca la batería en un grupo. «La música es mi vida, no puedo vivir con ella», contó al llegar, «busco a una chica que me apoye en lo que hago y que me entiende, y también que tenga un estilo de vida similar al mío». Desde que se sentaron a cenar se notó que había mucha sintonía entre ellos: hablaron mucho de música, y resultó que a ambos les gustaba la misma. Coincidieron también en su forma de entender el amor, pues los dos querían encontrar algo estable y duradero.