Sánchez se vende a Torra
Nada salvo otra ración de sonrojo era esperable de la reunión de ayer. Y así fue cuando al terminar La Moncloa difundía un comunicado «de ambos Gobiernos» en el que Sánchez se aviene a reconocer un «conflicto sobre el futuro de Cataluña» y a «avanzar en una respuesta democrática a las demandas de la ciudadanía de Cataluña». Ni palabra sobre el respeto al Estado de Derecho y a la Constitución, ni un tímido reproche al golpe de Estado unilateral de hace un año... Nada, salvo la promesa de otra cumbre en enero. Más infamia.
La propaganda monclovita no se cansa de apelar al buenismo del diálogo como forma de apaciguar a la Generalitat. Pero es absurdo. Es falaz. Y es una estafa a los españoles, que saben que ceder ante el independentismo es perder: perder autoridad, perder dignidad democrática y, como se ha visto en Andalucía, perder credibilidad. Sánchez no tiene un proyecto para Cataluña. No hay ningún plan maestro más que el de prolongar artificialmente la legislatura manteniendo viva la esperanza de aprobar los presupuestos del Estado para sobrevivir a toda costa. Es imposible que este Gobierno que duda sobre la unidad de España pueda exhibir una sola medida que haga recapacitar al secesionismo. Ni una. Es evidente que los golpistas presos dejaron ayer su huelga de hambre porque la sumisión de Sánchez a Torra ha sido la palanca que ha activado una nueva satisfacción para el separatismo catalán.
Resulta penoso que en el PSOE nadie abra la boca pese a la certeza de que conduce al partido a un abismo electoral. En un PSOE que confunde la sumisión al líder con la cobardía, algunos silencios empiezan a ser cómplices con el independentismo. Y eso es tan demoledor para España como denigrar el artículo 155. Sánchez se ha vendido a Torra y está desnaturalizando la aplicación de la ley allí donde la Generalitat, Puigdemont, los CDR, la CUP, Arran y todo el conglomerado de odiadores de España se dedican a vulnerarla. Esto es la continuación en el tiempo de la rebelión que está juzgando el Tribunal Supremo mientras el presidente del Gobierno de España se hace fotos con los golpistas.