Paramédico preso ha tenido una vida de servicio - El Nuevo Diario
Una mochila al hombro con pocas pertenencias: gasa, aguja y bránulas para canalizar venas era el implemento médico que Chester Enmanuel Navarrete Jarquín siempre llevó consigo en los días más cruentos de las protestas en Masaya para curar heridos.
Una pequeña Biblia también era parte de las cosas que nunca olvidaba echar en la mochila.
“Ya me voy mamá”, decía al salir de su casa cada vez que se iba a meter al escenario belicoso donde la población se enfrentaba a los grupos policiales y paramilitares.
“¡Tené cuidado! Cuidado te va a pasar algo por andar en eso”, le advirtió siempre su mamá, Yamileth Jarquín Meza.
“¡No madre!, yo siempre me ando cuidando, siempre ando acompañado con Dios”, le respondía el joven, mientras mostraba el libro de las Sagradas Escrituras.
A Chéster, según su familia, en algunas ocasiones se le vio correr por las calles de Masaya para socorrer a los heridos.
“Yo le decía siempre; Dios te bendiga y que te cubra con su santísima sangre”, recuerda doña Yamileth.
Vocación de servir
Desde los 15 años, Chester Enmanuel mostró un interés desmedido por servir a su prójimo.
“La primera carrera que él quería estudiar era Enfermería, estudió dos años, pero después dijo que no, que iba a estudiar Contabilidad”, señaló su mamá.
Antes de eso, el paramédico de Masaya ingresó a las filas del Ejército de Nicaragua.
“Cuando él salió de ahí, como que salió con esa pasión, me imagino que ahí le enseñaron algunas cosas, después se metió a los bomberos, donde pasó varios cursos”, recuerda su hermana, Nelly Esperanza Navarrete Jarquín.
Siendo el hermano mayor, siempre instó a sus hermanas a estudiar una carrera donde pudieran “ayudar a la gente”.
“A él lo llegaban a buscar a la casa para que pusiera sueros, siempre ha sido su pasión”, enfatizó Nelly Esperanza.
También fue parte del Benemérito Cuerpo de Bomberos y colaboró con la Cruz Roja Nicaragüense.
Preso en El Chipote
Actualmente, Chester Enmanuel es otro más de los detenidos que presentó la Policía Nacional como un “delincuente” que participó en los tranques de esa ciudad.
Fue hasta ayer que su madre logró verlo en El Chipote tras 10 días desde su detención, el pasado 10 de noviembre, en Nindirí.
“A mí me partió el alma y le pedía fuerzas al Señor para que no me mirara llorar. Que Dios te bendiga a donde vayas”, fueron las palabras que pronunció Jarquín Meza, al abrazar a su hijo que permanece en esa tenebrosa cárcel.
La familia del joven, sin embargo, denunció hasta ayer el caso ante el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) porque guardaban la esperanza que lo dejaran en libertad.
Al momento de la captura fue golpeado por los agentes, denunció su familia.
“Su único delito fue atender a los heridos, sin ningún color político, siempre ha prestado sus servicios”, refirió su hermana.
El paramédico de Masaya ya había sido detenido con anterioridad durante dos días el pasado 22 de septiembre.
“Esos son cuestionamientos que tienen que ver con los niveles de arbitrariedad del abuso de poder, era el mismo Chester que ya habían identificado”, cuestionó Gonzalo Carrión, asesor legal del Cenidh.
Según la Policía, el pasado 20 de mayo el joven supuestamente secuestró con armas de fuego a Héctor Martín García Cerda y a Eliseo Antonio Ramírez, a quienes presuntamente torturó y robó una motocicleta y otras pertenencias.