El entierro de Montesquieu
Los nostálgicos del franquismo quieren exhumar a quien les dio la razón de ser y la razón de existir durante cuarenta años. Entonces todos los demás eran inocentes. Estaban fuera. En el extranjero o en el exilio interior. Eran incólumes. Luego todo fue distinto, y los maletines pasaron a convertirse en un símbolo de aquella corrupción que no cambió de acera porque siempre estuvo al lado del poder. Por eso quieren desenterrar a quien lleva muerto más tiempo del que gobernó. Porque necesitan un culpable al que echarle todo encima. Y porque así pretenden deslegitimar a sus adversarios convirtiéndolos en enemigos del sistema.
Lo preocupante no es la exhumación de un cuerpo inerte, sino el entierro de un organismo vivo. Están enterrando a Montesquieu. Buscan una fosa segura. Con una losa inamovible. Nada mejor que el citado Valle de los Caídos para depositarlo, donde no moleste a los que ejercen el poder ejecutivo con el ansia de no verse impedidos por cortapisa alguna. Las declaraciones de Cosidó son más que elocuentes. Ha dicho la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad. Quieren controlar a los jueces para que la clase política se libre de su control. Y punto. Lo demás pertenece a la historia nacional de la hipocresía que tanto se estila entre los que deberían velar por el cumplimiento de las mismas leyes que ellos aprueban.
La renuncia del juez Marchena ha sido tan ejemplar como inevitable. ¿Alguien en su sano juicio moral e intelectual piensa que este magistrado podía someterse al control de un Cosidó que estaba cosiendo la red del control que iban a aplicarle en cuenta ascendiera a la cúspide del poder judicial? Eso habría sido el culmen de la desvergüenza democrática, el hundimiento del acorazado que se mantiene a flote por la división de poderes. Este principio, que es básico para el funcionamiento del régimen que nos dimos tras la muerte del dictador, es una rémora para los conspiradores de aparato y covachuela, para los enterradores de Montesquieu que han cambiado el transistor por el pacto y el whatsapp, pero que quieren sepultar la democracia. Como siempre.