Dantos tocan el cielo - El Nuevo Diario
Al amanecer de hoy, los Dantos se sitúan en la cima del beisbol nacional por sexta ocasión en su historia, y por segunda vez en la nueva etapa del Germán Pomares, luego de haber superado de forma categórica en la final cuatro victorias a una a los Indios del Bóer, rival al que anoche doblegaron implacablemente con marcador de 11-0, guiados por la fenomenal labor monticular del experimentado Gustavo Martínez, declarado el jugador más valioso, y un ataque inmisericorde de 14 imparables. Ante un Bóer sin alma, con su picheo enclenque, y sus bateadores reducidos a caricaturas, los Dantos quebraron los pronósticos y haciendo gala de un staff de lanzadores dominantes y de una línea ofensiva muy productiva, se quedaron con el título ante un adversario al que ya le han ganado tres finales.
Flaquéo Fidencio
Solo en el primer episodio Fidencio Flores fue el pícher dominante que normalmente es y que los Indios hubieran deseado ver en el segundo juego y en todo el duelo de anoche; sin embargo, en los dos siguientes innings de su labor fue descifrado y explotado, dejando a su equipo abajo en la pizarra 3-0. En el inicio de su trabajo, el derecho leonés se mostró altivo dominando en fila a Omar Mendoza, Darrel Campbell y Ofilio Castro, no obstante, en la segunda entrada fue golpeado por sencillo de Jilton Calderón y triple de Ronald Garth, los dos batazos que produjeron la primera anotación de los Dantos.
Luego, en la tercera entrada, sin poder superar el problema de control que lo estaba haciendo ponerse constantemente por debajo de los bateadores en el conteo, Flores le dio pasaporte a Benjamín Alegría, permitió sencillo del incidente primer bate Omar Mendoza y la segunda anotación de la “Maquinaria Roja” llegó tras una jugada de escogencia sobre batazo de Campbell. Inmediatamente, Fidencio soportó incogible de Ofilio Castro y un error del receptor Janior Montes en tiro a la inicial tras un machucón de Jilton, propició que la pizarra se moviera a 3-0 y que el abridor de los Indios abandonara muy temprano el encuentro. Su lugar fue ocupado por Adolfo Flores, quien tras llenar las almohadillas dándole base por bolas intencional a Rafael Estrada, ponchó a Garth y dominó a Ramón Flores, evitando que el caos fuera mayor para el Bóer.
Otra vez sin picheo ni bateo
Flores dominó a los Dantos en la cuarta entrada y luego de abrir el quinto con transferencia gratuita a Ofilio, fue relevado por el experimentado Róger Marín, quien retiró en fila a los primeros seis bateadores que enfrentó, hasta que en el séptimo, un error de Edgar Montiel en tiro a la primera le permitió al bateador Mendoza avanzar hasta la intermedia, desde donde fue remolcado por el sencillo al bosque central de Darrel, un artillero que había fallado en sus tres turnos anteriores.
Marín se recuperó obligando a Ofilio a batear para doble play, pero se volvió a meter en dificultades dándoles bases por bolas a Jilton y a Estrada, luego de lo cual Montiel cometió otro error en la antesala para congestionar las almohadillas, escenario que no pudo aprovechar Ramón Flores para ampliar la ventaja, pues falló en elevado a la pradera central.
Tiffer: “A nosotros nos afecta más está situación”
En la apertura del noveno, como empeñados en martirizar hasta el extremo a un Bóer sin bateo, picheo ni alma, los Dantos desplegaron un ataque de ocho imparables y siete carreras ante Marín, el zurdo Pedro Torrez y Jimmy Bermúdez, estableciendo el inimaginable 11-0 definitivo.
Mientras el relevo era también sometido por un rival implacable, la artillería del Bóer era reducida a la nada. ¿Cómo fue que una ofensiva tan temible sufriera un bajón colectivo tan brutal? Los Indios pudieron golpear primero anoche, pero no supieron capitalizar los imparables consecutivos de Kenny Alegría y Javier Robles con un out en la cuenta durante la entrada uno. Luego, en la segunda ronda no aprovecharon que Wuillians Vásquez abrió la tanda con un sencillo, y en el quinto, cuando colocaron a dos corredores sin out en la pizarra producto de pasaporte a Vásquez y golpe a Jordan Pavón, tampoco hicieron daño, pues los emergentes Juan Carlos Urbina y Jhonny Trewin no pudieron hacer el trabajo para el cual fueron sacados de la banca por el frustrado mánager Ronald Tiffer. Desde entonces, la “Tribu” no generó mayor peligro.
Gustavo, soberbio
De la inutilidad padecida por los bateadores del Bóer, el gran responsable fue Gustavo Martínez, protagonista de una faena monticular de antología. Durante 6.2 episodios redujo a sus rivales a solo tres imparables sin carreras, ponchó a cinco, otorgó una base por bolas y propinó dos golpes, erigiéndose como la figura clave del triunfo que le dio el título a su equipo.
Serie final del Pomares iniciará mañana
Como ya lo había hecho en el segundo encuentro de esta final, Gustavo, un veterano de mil y una batallas, sometió a sus adversarios con un picheo inteligente y preciso, luciendo capaz de acabar con cuánto bateador indio se le pusiera enfrente. Su gran faena fue respalda por Juan Bermúdez y Jorge Bucardo, quienes se combinaron para sin problemas sacar los últimos ocho outs del encuentro y sellar el campeonato.