Atentos a los próximos calcetines del doctor
En realidad, Trudeau es una inagotable fuente de inspiración para el doctor Sánchez, que intenta clavar su agenda política, aunque luego se líe en el discurso y termine por desfigurar esas ideas e iniciativas, pues a diferencia del premier canadiense en el socialista español casi todo suena a impostado, tan exagerado que al final termina recordando a una imitación, como esos «bolsos de marca» que venden los manteros.
Puede, por tanto, que Sánchez no tarde mucho en volver a copiar al dirigente canadiense y legalice la marihuana, como ha hecho Trudeau. Seguramente veremos al PSOE apoyando la iniciativa de Pablo Iglesias, que ya viene oficiando de «primer ministro» de facto del sanchismo, para modificar la ley sobre estupefacientes que tipifica aquí como ilegal la venta y el cultivo de la marihuana y restringe el consumo y posesión a espacios privados. Como siga la racha, el estadista de Tetuán en nada le pone un caballo a la Guardia Civil y nos trae a la Policía Montada de Canadá, pero con tricornio.
Es una lástima que en este festival de copias, el doctor no imite a Trudeau en una cosa fundamental en cualquier democracia que se tenga por tal: llegar al poder tras haber ganado unas elecciones y teniendo mayoría absoluta en la Cámara de los Comunes, con 180 de los 338 escaños de ese parlamento, aventajando en 81 al Partido Conservador. Eso no lo copia Sánchez, que gobierna con 84 de 350, 53 menos que el PP.
Así que, por el momento, nos tendremos que conformar con que el próximo plagio sea el de los llamativos calcetines que lleva Trudeau. Atentos.