U2: el mayor espectáculo del mundo (del rock)
En las largas colas que se formaron desde primeras horas de la tarde en el exterior del antiguo Palacio de los Deportes, nadie ponía en duda que estaban a punto de ver a la, posiblemente, banda de rock en activo más grande de las últimas tres décadas. «Por supuesto que lo son. ¿Quién está por encima... los Rolling Stones? ¡Qué va, pero si no han hecho nada últimamente! Y, bueno, a ver qué escribes después, que me he quedado con tu cara», advertía Charo antes de empezar un concierto por el que había pagado 115 euros y repetiría hoy con otra entrada de 217. «Lo sé, una pasta», reconocía.
Bernabéu en el recuerdo
Puede que los Rolling Stones tengan algo que decir sobre ello, pero lo cierto es que las cifras cosechadas solo en España desde aquel primer concierto de 1987, en el que U2 reventó el Santiago Bernabéu presentando el mítico «The Joshua Tree», parecen estar del lado de los dublineses. «Recuerdo la masificación enorme de aquel concierto. Yo tuve la suerte de verlo sentado, pero fue una auténtica locura. Se vendieron un montón de entradas falsificadas. Con las medidas de seguridad que hay hoy en día, eso sería imposible, pero aquel fue un concierto impresionante», comentaba José, que venía desde el País Vasco para verlos una vez más. Y ya van más de 40. En una ocasión, se fue a Hawái.
Portada del 16 de julio de 1987, con motivo del concierto de U2 en el Santiago Bernabéu - ABC
Algunos seguidores desesperados buscaban entradas en la reventa, mientras sonaba un grupo de jazz en la zona VIP antes del concierto, donde apareció el presidente del PP, Pablo Casado, junto a su mujer, Isabel Torres, para disfrutar de este espectáculo que trasciende lo musical. También se encontraban presentes Javier Bardem y Penélope Cruz. El propio Bono les saludó desde el escenario.
Y es que, desde aquel 1987, U2 ha reunido en España a más de un millón de feligreses en los 22 conciertos que han dado, llenando los estadios y pabellones más grandes del país. Desde el Vicente Calderón al Camp Nou, pasando por las cuatro noches del Palau Sant Jordi en 2015, con teloneros como los Ramones, The Pretenders o Franz Ferdinand. A estas cuentas se sumarán otros 35.000 asistentes entre los que vieron ayer y verán hoy este «Experience + Innocence Tour».
La primera estrofa de Bono en de «The Blackout» («Un dinosaurio se pregunta por qué todavía camina por la tierra») ya desató la histeria. La gente se puso de pie para no volver a sentarse en el resto de la noche cuando fueron sonando himnos como «I Will Follow», la canción que abría su primer disco «Boy» (1980), escrita por Bono sobre la trágica muerte de su madre de una hemorragia cerebral durante el funeral de su abuelo. Cerca de 14.000 personas cantando una de las canciones favoritas de los fans. El palacio se vino abajo al sonar «Beautiful Day». El público era consciente de que fue esta la canción con la que Bono perdió su voz en su segundo concierto de Berlín hace dos semanas, hasta el punto de tener que cancelarlo.
Sin afonía
«Hoy tengo una voz excelente», advirtió, sin rastro de afonía, antes de lanzarse con «The Ocean», «Iris (Hold Me Close)», «Cedarwood Road» y, como no, «Sunday Bloody Sunday» en una versión semiacústica que cantaron todos. La tocaron como si hubieran regresado a 1983 y sintieran el hambre del comienzo, al recordar a los 15 muertos de la manifestación pacífica del domingo 30 de enero de 1972 en Derry (Irlanda del Norte).
En la segunda parte del concierto, situados al otro extremo del enorme escenario, fueron cayendo entre gritos y palmas éxitos como «Elevation», «Vertigo», «Even Better Than the Real Thing» o «Acrobat», hasta que la banda exploró el lado más pop, más sensible de su carrera, con «You’re the Best Thing About Me», volviendo a la versión acústica, o «New Year’s Day», antes de entrar en los bises con clásicos como «One», con ese tono oscuro e inconformista inspirados en la reunificación alemana, y la sosegada «13 (There Is a Light)». Hoy más.