«Españoles tras el Telón de Acero», un exilio más gris que rojo
Resulta un extraordinario mérito de este libro que en ningún momento se caiga en la simplificación. La búsqueda de datos y testimonios, incluso mediante entrevistas con protagonistas de la diáspora republicana, permite a la autora la reconstrucción de lo ocurrido en diferentes coyunturas y lugares. «En tiempos de la guerra fría, esta emigración fue considerada como ‘alto secreto’ para los archivos de los partidos comunistas y estatales», lo que explica la dificultad de la investigación.
Cerrar la herida
Cabría pensar que las razones para la permanencia de los exiliados republicanos tras el Telón de Acero obedecían a la militancia comunista, pero lo que muestran los dos grandes capítulos es una variedad de razones para hacerlo, incluso afectivas, burocráticas o casuales. Tanto el abandono comunista del gobierno republicano en el exilio en 1947, como los problemas que la obediencia debida entre comunistas de diferentes países supuso para quienes no lo eran, se evidencian en estas páginas.
En este «exilio del exilio» se purgó de continuo. Unos vivieron bien, la nomenklatura del partido. Otros pasaron grandes privaciones, pues la inexistente sociedad de consumo del «socialismo real» acentuaba su añoranza de la España que habían dejado atrás. Solo el regreso, tras la transición política, promovida desde mediados los años cuarenta también por los más brillantes y generosos de los vencidos, pudo cerrar la herida.
«Españoles tras el Telón de Acero». Matilde Eiroa
Ensayo. Marcial Pons, 2018. 264 páginas. 25 euros