Familias separadas en Corea: Más de seis décadas de lágrimas
Seis décadas después, Han Shin Ja, a sus 99 años, abrazó de nuevo a sus hijas de 71 y 72 años sin dejar de llorar. Los tres solían vivir en Heungnam cuando en 1950 estalló la guerra de Corea y dejó a Han y a sus hijas en lados diferentes de una frontera infranqueable. «Cuando escapé de la guerra...», intentó explicar ayer, antes de que se le rompiera la voz de la emoción. «Esta es mi última oportunidad de conocer a mi sobrino», dijo Lee Kwan Joo, de 93 años. «Me llevo a mi hijo por una razón: tendremos que reunirnos para realmente convertirnos en una familia incluso después de morir. Esto es algo que solo puede suceder en un país dividido», agregó con lágrimas en los ojos.
Lee Keum Seom, de 92 años, también rompió a llorar cuando vio a su hijo de 71 por primera vez en décadas. «¿Cuántos hijos tienes?», le preguntó, estrechándole las manos. Lee no sabe cuántos nietos tiene, no conoce nada de los que quedaron atrás, porque las comunicaciones entre los coreanos del norte y el sur están prohibidas.
89 surcoreanos, en su mayoría de edad avanzada, se encontraron con unos 180 familiares que viven en Corea del Norte. El primero de una serie de encuentros que sumarán once horas, tuvo lugar en Mount Kumgang, un complejo hotelero en la costa oriental del régimen comunista.