López Obrador y Jaime Rodríguez: la pelea sigue después de la elección
La relación entre el gobernador de Nuevo León y el presidente electo no es buena, ni cordial ni diplomática, y al parecer, ni respetuosa.
El tema, como seguramente lo imagina, estimado lector, es delicado, porque en el futuro próximo, ambos mandatarios deberán hacer acuerdos y firmar compromisos (o no), todos muy importantes y relevantes para todos nosotros.
Es una realidad que el triunfo de López Obrador es un fenómeno, tanto, que desde el primero de julio le arrebató la agenda mediática al presidente Peña Nieto, del que poco sabemos y poco vemos hoy en día. La última vez que tuvo una amplia cobertura fue cuando el Presidente recibió a AMLO en el Palacio Nacional.
¿Cuál es el problema entre AMLO y El Bronco?, ¿lo que se dijo en campaña o hay más?
La decisión del gobernador de Nuevo León de no admitir una coordinadora fue más allá. Jaime Rodríguez Calderón, dijo que era una “idiotez” la propuesta que hizo López Obrador, de designar coordinadores estatales para canalizar programas y recursos federales a las entidades.
Judith Díaz será, desde diciembre, la coordinadora de Programas de Desarrollo en Nuevo León por parte del Gobierno Federal.
Lo que nos encargó el señor presidente electo, dice Judith Díaz, fue que los recursos en materia de desarrollo social y de atención para los que menos tienen se apliquen y llevemos a la gente lo que necesita y con honradez. La gente está muy cansada de la corrupción, de no recibir estos recursos.
El Bronco hace bronca, se siente aludido y declara que no tratará asuntos con la coordinadora y recuerda que AMLO no es aún el Presidente. En lo legal tiene razón, pero en lo político se equivoca.
Montado en la misma yegua rejega se despidió de la Conago y se negó a ir a la reunión que 30 gobernadores sostuvieron a puerta cerrada con López Obrador. Nada más faltó Nuevo León y Jalisco. Hasta Guanajuato (panistas recalcitrantes) asistió a platicar.
Seguramente El Bronco considera que Judith Díaz le podría robar la agenda mediática en el estado, así como AMLO se la ha arrebatado a Peña Nieto. Por eso su actitud de rechazo total.
Durante el proceso electoral le tocó a Tatiana Clouthier, coordinadora de la campaña, pelear los enfrentamientos en medios.
No sabemos si con esa inercia o por encargo o a título personal, la semana pasada Tatiana publicó un artículo en un diario nacional, criticando duro la gestión de Jaime Rodríguez.
“No puedo dejar de ver lo que pasa en Nuevo León aunque quisiera. Ya algunos medios lo mencionan: El Bronco no sale mucho, habla menos y se esconde más”, escribió en su publicación.
En el texto lo tacha de irresponsable, de desviar recursos del estado, de no hacer frente a la inseguridad y de llevar menores recursos para obra en el estado, entre otras cosas.
La publicación es breve, pero dura y a la cabeza, no explica a detalle la mayoría de sus opiniones, y como se publicó en un diario de finanzas, podemos suponer que busca debilitar (más aún) la imagen del gobernador con la clase empresarial de Nuevo León.
Días antes de esta publicación, El Bronco alcanzó a declarar que estaba buscando una reunión con López Obrador, para tratar algunos temas. Curioso porque había dicho que hasta después de diciembre lo haría.
Pero el nuevo Gobierno Federal no tiene tiempo para desplantes y hasta donde se sabe, ya trascendió que Alfonso Romo, próximo coordinador de Gabinete, organiza una reunión con el Grupo de los Diez, empresarios de gran peso en el país, donde no estaría invitado el gobernador.
En campaña, Jaime Rodríguez amenazó con promover un boicot de pago de impuestos entre los empresarios si ganaba AMLO. La reunión que organiza Poncho Romo le arrebata la intermediación a Rodríguez Calderón con los empresarios del estado.
Las cosas no andan bien ni son cordiales entre El Bronco y El Peje, y deberíamos estar viendo una operación cicatriz en vías de un arreglo, y no una forcejeada inútil, donde al Gobierno de Nuevo León le terminan haciendo una manita de puerco… o usted, ¿qué opina?
alejandro.gonzalez@milenio.com