Decidirá Old Trafford
Enseñó muy pronto el Sevilla la pizarra e instó a los jugadores de Mourinho a ir detrás del balón. Era lo que pretendía el entrenador del equipo nervionense, Montella, en una ocasión histórica de enseñarle al mundo que las ganas e ilusión para competir contra el club más rico del mundo debían ser suficientes para empezar a merodear la portería de De Gea. Así, cuando sólo se llevaban tres minutos, llegaría el primer disparo: Muriel, muy activo, chutaría desde muy lejos y a punto estuvo de sorprender al meta español del United. Después sería Navas el que probaría fortuna, también desde fuera del área, pero su disparo se marcharía fuera por muy poco. El Manchester estaba desaparecido, sin capacidad de creación y con serios problemas en el centro del campo ante la desesperación de un Mourinho que no dudó en mostrar su enfado tras lesionarse Ánder Herrera. Entraría Pogba y con él los mejores minutos del United. El Sevilla dio un pasito atrás y Lukaku asumiría los galones arriba tras protagonizar la mejor ocasión de su equipo. Pero sólo sería un espejismo británico. Porque el equipo sevillista daría otro arreón que acabaría con las dos mejores ocasiones en la primera parte. Muriel y Nzonzi, ambos de cabeza, se encontraron con un De Gea imperial que evitó que el Sevilla se fuera al descanso con el marcador a favor.
En la segunda mitad el guión seguiría siendo el mismo. El pundonor y la base sólida del Sevilla eran suficiente para que el partido estuviera como quería Montella. La presión, cada vez más arriba, tenía a los ingleses descolocados. Los sevillistas mordían. Pero el gol seguía sin llegar y esa era la mejor noticia para un Manchester United venido a menos. Lenglet, en el minuto 63, y apenas unos segundos después, Correa, volverían a poner en apuros a la defensa de los de Mou. El Sevilla lo intentaba de todas las maneras; por arriba, por las bandas, con juego interior…para tratar de romper la barrera de De Gea. Hasta con el corazón (habría que analizar cuantos kilómetros corrieron un equipo y otro) y con astucia, todo servía, para obrar la machada. Los minutos iban pasando y el cansancio comenzó a hacer mella en algunos de los jugadores locales. Sin embargo, no sería hasta el minuto 85 cuando Montella haría el primer cambio con Sandro por Muriel. Uno por otro y con el mismo objetivo: el gol. En el primer balón que tocó el canario a punto estuvo de hacerlo en una jugada que acabaría luego con Navas pidiendo penalti al ser derribado dentro del área. Ya no habría tiempo para más. Old Trafford decidirá.