La emancipación de los españoles a los 29 años se aleja de la media europea
En general, según el análisis publicado ayer por el Centro Reina Sofía, España mejora su nota media en 13 décimas (hasta un 4,83) respecto a los niveles de 2009, pero no mejora en el listado global. El resto de países se recupera de la crisis a mejor ritmo y la nota media comunitaria llega ya al 5,97.
«En el último año hemos recuperado en empleo juvenil, pero en emancipación divergimos, cada vez nos separamos más de Europa», explicó ayer el profesor de Sociología de la UCM, Enrique Gil Calvo. Pese a la recuperación económica, el empleo sigue siendo uno de los grandes lastres para la juventud. La tasa de empleo es del 34,5%, frente a la media europea del 48,2%. De aquellos que tienen trabajo, son contratos temporales en el 56,4% de los casos, cuando en Europa no llegan al 33%. «Se trata de un empleo tan precario que no resulta capaz de volver a impulsar la emancipación», recalcó la investigadora Ana Sanmartín.
La tasa de empleo lastra la emancipación, pero esta última no solo no mejora desde la crisis sino que sigue cayendo. La diferencia entre países es extrema. Si en Dinamarca el 95,5% de los jóvenes de entre 25 y 29 años están emancipados, o en Francia el 81%, en España ese porcentaje se queda en el 38%. Solo en Italia, Eslovaquia, Croacia y Malta los jóvenes tardan más en abandonar el hogar paterno.
El factor cultural
Unos malos datos que no solo se explican por el paro: son compartidos entre los países del sur y el este de Europa. Por ello, los investigadores apuntaron también a la influencia de los factores culturales, los modelos familiares y las políticas públicas.
En contraposición, los jóvenes españoles presentan mejor nivel de vida (medido con factores como mortalidad, suicidios o tasa de fecundidad) y nuevas tecnologías (que mide tanto el acceso como las competencias adquiridas). «Los jóvenes están muy bien sobreprotegidos en su hogar –explicó Gil–, y como tienen más tiempo, se dedican a las tecnologías».
En educación, el país está «relativamente bien», dijo Gil. Aunque España no llega a la media europea (del 0,6), se acerca mucho (0,56) y comunidades como Madrid, País Vasco o Castilla y León la superan.