Manual perfecto para ser olímpico sin saber esquiar
Lo cierto es que Swaney ha acudido a los Juegos sin apenas saber esquiar. O al menos, sin conocer los trucos básicos de su deporte. Nacida y criada en Estados Unidos, se nacionalizó húngara por lazos familiares y como primer paso para lograr la plaza olímpica. Pensó que representando a un país pequeño como Hungría tendría más posibilidades. Antes ya lo intentó con Venezuela.
Elisabeth Swaney - Reuters
A partir de ahí, ya con 25 años, se apuntó a un curso de esquí freestyle, se sacó la licencia en Hungría y comenzó a acudir a citas de la Copa del Mundo sin apenas experiencia. El truco estaba en no caerse, no hacer saltos ni trucos. Así se garantizaba al menos la puntuación mínima en las clasificaciones. Además, buscaba pruebas que no superasen la treintena de participantes. De ese modo lograba sumar siempre algunos puntos para la clasificación de la Copa del Mundo y entrar en los ránkings.
Conseguido ese objetivo, y dada la ausencia de otras esquiadoras húngaras, la Federación de aquel país le concedió la plaza en Pyeongchang como ya hizo el año anterior en los Mundiales de Sierra Nevada.
El ejercicio de Swaney en los Juegos le ha lanzado a la fama mundial. Ni un solo truco, pero también ni un solo error. Su prueba fue un simple ir y volver de un lado a otro del tubo ante la incredulidad de los espectadores. Así, en las dos mangas clasificatorias. Los fallos de otras esquiadoras incluso le hicieron ganar alguna plaza en la clasificación, aunque en la suma de las dos rondas fue incapaz de mejorar a cualquier otra atleta.
«Ha sido un honor competir en unos Juegos, y espero ser un ejemplo que inspire a otros», dijo sin ningún rubor. «Con el esfuerzo que ha puesto se merece estar aquí», dijo sobre ella la canadiense Cassie Sharpe, que acabó llevándose la medalla de oro en el halfpipe.