El gran maestro de los maestros
En 1982, Mario Gas conocía a Giorgio Strehler, uno de los popes del teatro europeo de la segunda mitad del siglo XX, que había sacudido los escenarios desde que fundara en 1947 el Piccolo Teatro de Milán. Junto a Peter Brook, Igmar Bergman y el Living Theatre, era el gran faro que iluminaba a los jóvenes creadores, con Gas al frente. «Vi en 1965 su montaje de “Arlequino” y fue una de las obras que más me han marcado y que todavía recuerdo», señala Gas. En 1982, tuvo el placer de conocerlo en una de sus visitas a Barcelona y pudo comprobar que todo lo que se decía de él, y se decían muchas cosas, era cierto. «Asistí a un ensayo suyo y pude comprobar que era un director enérgico, diciéndolo suave. Era un monstruo de la vitalidad. Cuando vino al Poliorama en 1994, pude ver un ensayo general abierto al público de 4 horas en que no pasaba un minuto sin que Strehler lo interrumpiera con algún comentario», recuerda Gas.
El director moría el día de Navidad de 1997 y en el 20 aniversario de su fallecimiento, el Teatre Akadèmia ha querido rendirle un merecido homenaje para que las nuevas generaciones descubran a una figura fundamental del teatro europeo. Guido Torlonia, junto a Ludovica Damiani, escribieron hace una década de una obra en que recogían los pensamientos y hazañas vitales del maestro. Ahora la recuperan vigorizada con imágenes de archivo para abordar a un hombre tan complejo como rico.
Mario Gas es uno de los actores que darán vida a las palabras y pensamientos del propio Strehler en un montaje que quiere dejar claro su visión clarividente de lo que tiene que ser el teatro. «A todos los que aman el teatro, este espectáculo los emocionará especialmente. Yo hice un trabajo sobre Strehler en el Institut del Teatre y me encanta que me hayan dado la oportunidad de participar en este homenaje que clarifica a la perfección quién era Strehler», asegura Pol López, otro de los actores de la pieza.