Real Madrid - Elche (4-1): Cantera, Güler y felicidad
Carvajal, Aguado, Fran García, Manuel Ángel, Palacios, Yáñez y Gonzalo. Siete futbolistas de la cantera del Real Madrid jugaron juntos los últimos 25 minutos del partido contra el Elche. Pitarch, que había sido titular, fue sustituido antes para que descansase para el martes. Arbeloa está empezando a jugar sus cartas, tan marcadas hace unas semanas. Pero con las manos más libres y con cierta esperanza en el horizonte, el entrenador blanco, que también pasó por la cantera, dejó contra el Elche un mensaje, que fue una reivindicación y también un aliento. Hay cantera y se puede usar. Es probable que sea temporal porque vienen los episodios decisivos y volverán los protagonistas principales, pero nadie quitará a los chicos lo que vivieron bajo el techo de un Bernabéu orgulloso. Cuando Huijsen marcó de cabeza el tercero, a quien se abrazó de verdad fue a Yáñez, el canterano, extremo por la banda derecha, que dibujó un pase como los que tantas veces dio, por ejemplo, Míchel.
Impresionante Güler
No es del filial Güler, pero para que no se olvidaran de él, marcó un gol sensacional desde su campo cuando el partido acababa. El balón voló y voló y voló desde más de 50 metros mientras el portero rival miraba al cielo y corría para atrás, persiguiendo el balón, pero también como quien huye.
Fue la guinda perfecta a un final de partido que dejará mucho poso. Esos minutos finales de cantera, Güler y reconocimiento fueron un paseo alegre, como quien va con su niño al parque un domingo por la mañana y hace sol. Lo permitió el Elche de Sarabia, tan lejano del equipo que hizo sufrir y rascó un empate contra el Real Madrid en el partido de la primera vuelta.
Le faltó ambición y agilidad al académico equipo de Sarabia. No tuvo miedo de hacerse con la pelota nada más comenzar el partido, pero luego sí que lo tuvo de despeinarse y perder un poco la cabeza. Ni Febas, canterano del Madrid, ni Redondo, hijo de futbolista del Madrid, supieron cambiar el ritmo del partido. Así que el Elche doblaba al Madrid la posesión en los primeros minutos, casi media hora, pero el partido era un plomo. Redondo queda lejos de Redondo, quizá porque es un exceso, una apuesta contra la lógica apostar a que el hijo de un mediocentro excepcional no solo va a ser futbolista de élite, sino que también va a ser mediocentro. Demasiadas casualidades.
Gran Brahim
El Elche no tiró a puerta durante su dominio (solo lo hizo al final para marcar el tanto de honor, tras un fallo de Camavinga. Bueno, tampoco cuenta como remate, pues fue en propia meta) y si dominas pero ni siquiera te asomas a Courtois, no tienes nada que hacer. Le costó al Real Madrid (casi el mismo que el martes, probablemente también que el miércoles), le costó meterse en el partido y mandar un poco. Cuando lo hizo fue gracias a Brahim, que estuvo en todo, tanto en ataque como en defensa. Es un jugador misterioso Brahim en el Real Madrid, porque no termina de marcar cuál es su destino. Le faltan minutos y también constancia, pero estos días está aprovechando su oportunidad. A él le hicieron la falta que tiró Valverde como un cañón y remató Rüdiger como un cohete.
A partir del tanto, el Elche ya fue (más) consciente de que no había nada que hacer en el Santiago Bernabéu y que el Real Madrid de entreguerras con los ingleses le daba mil vueltas sin tener que acelerar ni un poquito.
Porque cuando aceleraba, era otro golpe al mentón. Sobre todo si el que acelera es Valverde, ese futbolista totalmente iluminado. Recibió en el área, amagó con un chutazo con una pierna y acabó pegando técnicamente con la otra. A la escuadra. Era una invitación a la fiesta. Pero no una salvaje: una familiar, tranquila, de aquí estamos.