El Barça y Araujo avanzan en Copa ante un Albacete que tuvo el empate en el descuento (1-2)
«Sí, se puede», cantaba el Carlos Belmonte desde antes de empezar el partido. La fe de los aficionados en sus equipos suele ser infinita, más todavía cuando hace apenas dos semanas ya cayó el Real Madrid en Albacete, quizá un aviso para el Barcelona, que no permitió una segunda sorpresa, pero por poco, y volvió a ser un equipo serio en esta competición pese a que el rival es de una categoría menos.
«Sí, se puede», insistió la grada cuando a la media hora, el resultado todavía seguía empatado sin goles. El campeón de Copa y líder actual de la Liga tenía el dominio, como es lógico, pero estaba atascado. La circulación de pelota era lenta y sólo los ramalazos de Lamine Yamal, de nuevo vigilado por dos rivales, marcaban la diferencia: un intento de pase filtrado, un regate... Rashford se equivocó en una dejada que hubiera dejado sólo a Lewandowski, después de un pase de lado a lado de Lamine, y el inglés después perdonó un remate claro tras lo que apuntaba a asistencia de Dani Olmo. Todo fue casi nada más empezar. Los azulgrana fueron a menos, más fríos con el paso del tiempo.
El Albacete no se limitaba sólo a defender, e intentaba aprovechar los espacios para correr. Lo logró en varias ocasiones, pero le faltó algo de decisión y llegar con más futbolistas a la zona de ataque. Pese a todo, Agus Medina y Puertas lo intentaron, sin llegar a crear peligro de verdad. Lo más peligroso para el Barça fue que Cancelo vio una amarilla e hizo un par de entradas con riesgo. Flick lo vio claro y al descanso sentó al portugués, el refuerzo de invierno, para que saliera Cubarsí y Eric, el comodín, pasara al lateral derecho.
«Sí, se puede», insistieron los hinchas al comienzo de la segunda parte. El resultado en ese momento ya no estaba 0-0. Lo había roto Lamine Yamal al culminar con mucha sutileza una jugada entre Rashford y De Jong. La acción fue rápida, tras un robo. Lo que no consiguió el Barcelona ante una defensa ordenada y bien plantada, lo logró con la presión. Se ahorró así un montón de pases. El Albacete estaba saliendo y se quedó desprotegido tras perder la pelota. Con tantos espacios, los catalanes hilvanaron los pases sin demasiado esfuerzo. El conjunto local sumó dos desgracias seguidas: el tanto encajado y la lesión de Neva, en una acción fortuita con Lamine Yamal, que resbaló y chocó con su rival, al que se le quedó una pierna enganchada.
Primer partido de Araujo como titular
El segundo gol del Barcelona tampoco acabó con el grito de guerra de los seguidores albaceteños. Araujo marcó el segundo al rematar de cabeza un saque de esquina y lo celebró con rabia. Era un día importante para el uruguayo, que dio otro paso más para volver a la normalidad. Tuvo que parar un mes (diciembre) por salud mental. Ya había jugado algunos minutos simbólicos, primero, en Liga y Copa. En la Champions tuvo ya un rato más importante y el del Albacete fue el primer encuentro en el que salió de titular, aunque no pudo completar todo el duelo, con calambres al final que obligaron a Flick a reorganizar de nuevo su defensa con la salida de Koundé. Tuvo algunos cortes para corregir, su gran especialidad por el físico que tiene, y también mostró algunas dudas. El resultado final fue satisfactorio para él, pero todavía no está en plenitud.
Antes del cabezazo del central barcelonista, Puertas tuvo la mejor oportunidad del Albacete, al rematar de volea un saque de banda largo. La pelota salió con violencia del pie del atacante, pero rebotó en la cabeza de De Jong cuando iba en dirección a la portería. Con el 0-2 quien la tuvo fue Jefté, el verdugo del Real Madrid, nada más salir, pero su remate se marchó alto, después de librarse de la oposición de Araujo. El Albacete ya se tuvo que ir más con ese marcador y el encuentro se abrió. Flick seguía sin fiarse y entraron de refresco jugadores como Fermín o Ferran, que podrían ser titulares en cualquier partido.
«Sí, se puede», siguió el Carlos Belmonte hasta el final. No se pudo, el semifinalista es el Barça, pero el Albacete estuvo cerca de la proeza. Javi Moreno marcó en el 87 y entonces ya no sólo creían los aficionados, también los jugadores. Fran Gámez remató de maravilla y cuando se cantaba el 2-2, Gerard Martín metió la cabeza en la línea de gol y evitó la prórroga.