Sinner también puede con Djokovic en la hierba de Wimbledon y jugará la final contra Alcaraz
El mérito de Novak Djokovic es seguir ahí con 38 años, resistiéndose a la ley natural y a la ley del deporte y compitiendo con tenista 15 o 20 años más jóvenes que él. No compitiendo, ganándolos, como ha hecho los últimos 15 años, antes con sus “compañeros” Nadal y Federer, dejando en el camino varias generaciones sin conquistar los torneos más importantes. Y así seguiría siendo si no hubieran aparecido Carlos Alcaraz y Jannik Sinner. El español le ganó las dos últimas finales de Wimbledon y el italiano, el número uno del mundo, volvió a imponer la lógica en las semifinales de esta edición (6-3, 6-3 y 6-4), con más facilidad que en Roland Garros.
El tenista italiano superó a la leyenda de Belgrado como hace con cualquiera de sus rivales, un duro golpe para el ganador de 24 Grand Slams, que alguna vez ha deslizado la intención de seguir hasta los juegos de Los Ángeles 2028, “¿por qué no?”, pero sólo si se veía competitivo. La hierba del All England Club parecía el escenario perfecto para él, por las peculiaridades de esta superficie. Ha ganado siete veces allí y si no ha igualado o superado el récord de ocho de Federer es por Alcaraz y Sinner. Buscaba su séptima final consecutiva, pero el verde de la central de Wimbledon tampoco fue suficiente ante Sinner. En el tercer juego ya encajó el break. En el primer set, él, quizá el mejor restador de la historia, sólo sumó dos puntos al resto, y recibió de su medicina habitual, ya que cuando le tocó jugar con segundo saque, fue una ruina: sólo sumó 3 puntos de 13.
Cedido ese primer parcial, casi con cualquier otro jugador, no hubiera cundido el pánico, todo estaba bajo control, como contra Cobolli en los cuartos, sin ir más lejos. Pero con Sinner, no. El comienzo del segundo set también fue con una rotura del pelirrojo de San Cándido. Djokovic era inferior en los intercambios, y empezó a buscar otros caminos, a subir a la red, muchas veces para asustar, pero el número uno no se asustó y contestó con algún passing de escándalo. Llegaba el serbio algo tocado después del espatarre que tuvo en la ronda anterior, lesión segura para otro jugador, no para él y la flexibilidad que sigue manteniendo a su edad, y pidió la presencia del fisio antes del comienzo del tercer set. Después, llegó una pequeña reacción, porque Sinner dio la impresión de relajarse un pelo.
Seguramente esa molestia lastró a Novak, pero en su historial hay, por ejemplo, un triunfo en el Open de Australia 2021 con un desgarro abdominal. Como estaba es muy posible hubiera vencido a casi cualquier rival, pero no a Sinner, que no tembló cuando vio que venía el coco. Caía el italiano por 0-3 en ese tercer parcial, incluso 0-30 y bola para doble rotura. Regresó de ahí con contundencia y será quien desafíe el campeón Alcaraz, con el recuerdo del partidazo que jugaron en la final de Roland Garros todavía reciente.