El último show de Mourinho: tangana con el banquillo rival, expulsión y adiós al título
José Mourinho y la polémica van de la mano. Lo amas o lo odias, pero todo el mundo conoce la personalidad del entrenador portugués. Defensor incondicional de los suyos e impetuoso como pocos pese al paso de los años. Ya han pasado 22 años desde que se coronó campeón de la Champions League con el Oporto, pero el técnico sigue viviendo el fútbol con la misma pasión que le llevó a lo más alto hace dos décadas.
Ahora lo hace desde la capital portuguesa a los mandos del Benfica y recibió en el Estadio Da Luz a su antiguo equipo en un partido que marcaba el desenlace de la Liga. El partido comenzó mal para Las Águilas tras comenzar perdiendo por 0-2, pero Mourinho revolucionó su equipo con dos cambios, incluida la entrada de Lukebakio y la salida de Prestianni, y acabó logrando un empate agónico en el minuto 88 que mantiene mínimamente vivas sus esperanzas ligueras, aunque necesitaba una victoria para engancharse realmente a la lucha.
El eterno show de Mourinho
El entrenador portugués volvió a tener un partido muy movido, marcado por el tenso enfrentamiento y por una nueva expulsión. Después de perderse su vuelta al Bernabéu, José Mourinho ha vuelto a las andadas. Pegó un pelotazo en la celebración del segundo gol en dirección al banquillo visitante y acabó en la calle. Habló con el árbitro, pero no se marchó nada conforme y así lo hizo saber en una rueda de prensa marca de la casa.
"El árbitro dice que me expulsó porque chuté un balón hacia el banquillo del Oporto, es completamente falso... No sé si fueron tres, cuatro o cinco veces, pero lo he hecho muchas veces en el Estadio Da luz. Después de marcar, el balón se fue a la grada. Una forma de celebrar y darle el balón al aficionado afortunado. Sé que no soy muy bueno técnicamente, pero era para la grada", afirmó el portugués. No fue su único encontronazo en un partido en el que sabía que se jugaba mucho.
Tensión con el Oporto
Jugar contra un antiguo equipo nunca es fácil y menos si entrenas a su eterno rival. La tensión en la banda fue constante durante todo el partido y alcanzó su punto álgido cuando fue expulsado y se encaró con Lino Gondinho, ayudante de Lucho González, entrenador del Oporto. Le hizo un gesto en el que claramente se muestra como le dice que es muy pequeñito. No fue un gesto del técnico en pleno enfado por la expulsión, sino que venía de antes como explicó en rueda de prensa.
Lucho González había jugado con las dos cosas que más molestan a José Mourinho: el honor y el profesionalismo. Ante la prensa, cargó duramente contra él: "En cuanto a la expulsión, el banquillo del Oporto me llamó traidor 50 veces en el túnel de vestuarios". Le pidió una respuesta directa: "Me gustaría que Lucho González me explicara, ¿traidor a qué?". Recordó que él tiene lealtad al equipo que defiende en la actualidad.
No olvida su pasado
Su mensaje estuvo cargado de recuerdos, ataques e ironías: "Estuve en el Oporto, le di mi alma al Oporto. Fui al Chelsea, al Inter, al Real Madrid, al Fenerbahce, cambié las cosas. Lo di todo al mundo, mi alma, mi vida cada día. En eso consiste la profesionalidad. Los insultos de la afición son una cosa. Y eso es el fútbol. Los mismos aficionados con los que, hace años, no podía caminar por la ciudad, que se arrodillaban a mis pies, ahora me insultan. No hay problema. ¿Pero que un compañero me llame traidor? ¿Traidor a qué? ¿A darlo todo por el Benfica?".
Acabó con un doble palo final al más puro estilo Mou. El primero fue al pasado de Lucho González: "Cuando Lucho González se fue al Olympique de Marsella, ¿fue un traidor? ¿Traidor a qué? Podría haberme insultado de una manera que yo hubiera aceptado mejor, pero creo que fue un ataque a mi profesionalidad, algo que valoro mucho". El segundo, al cuarto árbitro: "Me expulsaron injustamente. El cuarto árbitro hizo un trabajo pésimo durante todo el partido y sigue haciéndolo cuando se lo dije al árbitro".