Iglesias guardó información robada a su asesora para protegerla: Quizá fue paternalista
El exlíder de Podemos y exvicepresidente del Gobierno Pablo Iglesias ha declarado ante la Audiencia Nacional que guardó durante seis meses una tarjeta de memoria robada a su asesora Dina Bousselham para evitarle "el sufrimiento" de saber que fotos íntimas suyas podían haber estado en manos de periodistas.
"Quizá adopté una posición paternalista", ha declarado Pablo Iglesias como testigo ante el tribunal que juzga al comisario jubilado José Manuel Villarejo por presuntamente haber difundido entre periodistas el contenido de un móvil de la exasesora de Podemos, incautado en el domicilio del funcionario, para que publicasen informaciones en descrédito del partido.
Pablo Iglesias, que ejerce la acusación particular, ha explicado que en enero de 2016 recibió la tarjeta de memoria de Dina Bousselham de manos del presidente del Grupo Zeta Antonio Asensio, quien le dijo que contenía fotos de su pareja, que pensaba que era la única copia y que ninguno de sus medios publicaría el contenido.
Tras comprobar el contenido de la tarjeta, Iglesias aclaró que las imágenes no eran de su pareja, sino de una trabajadora de Podemos y al recibir el material decidió conservarlo. "Entendí que era enormemente duro para Dina saber que ese material íntimo podía haber estado en manos de periodistas o gente ajena", ha explicado.
Iglesias conservó la tarjeta seis meses, hasta que ese verano OK Diario empezó a publicar informaciones que contenían pantallazos que él identificó, porque "era obvio", como parte del contenido robado a Bousselham.
"Entonces no me queda duda de que hay más copias", ha explicado Iglesias. Fue en ese momento, al ver que no podía evitar a Bousselham dicho "sufrimiento", cuando la informó de lo ocurrido y le dio en perfecto estado la tarjeta, que contenía capturas de pantalla, imágenes íntimas de Bousselham o información bancaria de Podemos.
Iglesias ha admitido ser el autor de los mensajes que aparecieron en prensa, en pantallazos, y en los que se refería, por ejemplo, a azotar a una conocida periodista y ha señalado que supo por la prensa que el contenido de la tarjeta fue hallado en casa de Villarejo.
Bousselham reconoce pantallazos
La exasesora Dina Bousselham, que también ejerce la acusación particular, ha declarado que su móvil fue robado el 1 de noviembre de 2015, cuando le sustrajeron el abrigo a su pareja mientras ambos compraban muebles en Ikea, tras lo que pusieron una denuncia.
Meses después aparecieron en prensa noticias sobre Podemos que contenían pantallazos que la asesora ha reconocido que tomó ella, y que también guardaba en el móvil sustraído documentos internos de Podemos que fueron publicados en El Confidencial.
Ha admitido que compartió pantallazos con terceros, aunque ha recalcado que ella era el "nexo" de todas las capturas publicadas, y ha apuntado que en prensa aparecieron dos fotos que solo estaban en su móvil.
Bousselham, que en su primera declaración omitió que había recuperado la tarjeta a través de Iglesias, ha atribuido dicha omisión a un "error" y a los nervios.
Además, ha achacado a "lapsus" su contradicción sobre el estado en el que recibió la tarjeta, pues primero dijo que estaba dañada y no pudo acceder al contenido y en esta ocasión ha explicado que pudo acceder una primera vez, pero no en un segundo intento. Ver expuesto el contenido de su móvil fue "traumático", ha recalcado.
También ha declarado por videoconferencia desde Bruselas la expareja de la exasesora, que en lo sustancial ha mantenido el mismo relato que Bousselham, aunque sin recordar determinadas fechas y detalles.
Tras él, han comparecido periodistas de Ok Diario, que han afirmado que la información sobre los chats de los grupos de Podemos les llegó en un sobre anónimo y no del excomisario Villarejo; y también de El Confidencial, cuyo redactor se ha acogido al secreto profesional respecto al origen de la información que publicó sobre informes de Podemos y ha subrayado que ésta fue contrastada.