Copa del Rey: Barcelona - Atlético, entre la fe y la prudencia
Después del 4-0 de la ida de semifinales de Copa se habla más de la palabra «remontada» que de «trámite» pese a la contundencia del resultado. El Barcelona es un equipo alocado muchas veces, para bien y para mal, y por eso quizá se ha ganado el derecho a creer que en un día en el que le salga todo perfecto, con el punto de suerte necesario, puede dar la vuelta al marcador. Esta temporada ha disputado 40 partidos, y cuatro de los marcadores que ha tenido le servirían. Tres para clasificarse directamente: 6-1 al Olympiacos en Champions y 6-0 y 5-0 al Valencia y al Athletic Club, respectivamente, en Liga al primero y en la Supercopa al segundo. El otro, le llevaría a la prórroga: 4-0 al Athletic Club en Liga. Si se mira más allá, al Barça de Flick del pasado curso, hasta en cuatro ocasiones logró más de cuatro tantos de diferencia, y en siete logró los cuatro que llevarían al tiempo extra. El entrenador alemán se acordó de uno de esos partidos, el de ida de cuartos de la Champions contra el Dortmund, 4-0. Después, incluso tuvo algún momento de tensión en la vuelta, pero se metió en semifinales.
Sólo un 4-0 en contra del Atlético
El Atlético, por su parte, sólo ha recibido este curso un resultado que le haría daño, el 4-0 del Arsenal. Los rojiblancos se han impuesto en dos de los cinco partidos que han disputado contra los azulgrana dirigidos por Flick, otro lo empataron y dos los perdieron, ninguno con la contundencia necesaria para quedar fuera hoy.
Es más, en tres de esos cinco encuentros ha empezado mandando, y en dos ocasiones incluso por dos goles de diferencia, aunque en ninguna de esas dos se llevó el triunfo: 4-2 en la Liga pasada, los cuatro goles de los azulgrana logrados en sólo 20 minutos; y en la Copa anterior, el Barça pasó de un 0-2 en el minuto seis a un 4-2 en el 72 (eso sí, el encuentro acabaría 4-4). A minipartidos y miniparciales así se agarran los azulgrana para pensar en «hacer posible lo imposible», en palabras de Flick, que también es consciente de que es «muy difícil».
Con Pedri y Raphinha
Para conseguirlo, aparte de la contundencia mostrada en ataque, debería quitar de la ecuación los goles recibidos, pero es complicado por la forma que tienen de jugar. «Un juego muy ofensivo, abierto, con personalidad, jugadores muy buenos individualmente y también con juego colectivo», lo definió Simeone, dando la clave: ofensivo y abierto. Se animan también futbolistas como Pedri y Lamine a hablar de remontada, aunque el preparador barcelonista admite el pequeño dilema con el canario, recién salido de una lesión y tan importante para el funcionamiento del grupo: exprimirlo en busca del milagro o dosificarlo para las batallas que están por venir. Pero a la presencia del centrocampista y a la de Raphinha, que tampoco disputó la ida, se aferran los azulgrana, que pierden a De Jong y a Lewandowski, por lesión; y a Eric García por sanción. El central-lateral-mediocentro ha disputado todos los encuentros del Barça de esta campaña. Se cortará su racha y podría tener la oportunidad Araujo.
El Atlético y la "zona Lamine"
El Atlético está a un paso de hacer que Flick pierda su primer torneo nacional desde que llegó al Camp Nou, pues hasta ahora los había ganado todos: Liga, Copa y dos Supercopas. Pese al 4-0 y a cómo supo buscarle los espacios en las bandas en el Metropolitano, se lo toma con precaución. Disputa por tercera vez consecutiva las semifinales: hace dos años llegó a la vuelta, a San Mamés, con desventaja; el pasado la vuelta fue en el Metropolitano, y traía un 4-4 de Barcelona; pero en ninguno de los dos casos hubo final feliz. En esta ocasión tiene ventaja, y mucha, aunque Simeone intentará que no condicione en exceso el planteamiento de partido. La Copa es el camino más rápido que tiene para ganar un título esta temporada, aunque también está la Champions, en la que precisamente podría volver a cruzarse también con el Barcelona en los cuartos de final. El Barça habla más de fe que de fútbol: «Un uno por ciento de posibilidades, un 99 por ciento de fe», dice Lamine, que asegura estar ahora «jugando con una sonrisa», feliz, ya igualado su mejor año como goleador cuando quedan un puñado de partidos, y que es uno de los argumentos del Barcelona para hacer daño... Y también del Atlético. «Es un jugador individualmente muy bueno, brillante en el último tramo del juego, y nosotros tendremos que aprovechar todas las posibilidades que también nos da en la parte ofensiva para poder atacar por ese sector, e intentaremos llevarlo al lugar en el que se siente más incómodo, que es defendiendo», explicó Simeone.