El PP de Mañueco, el que más crece y logra rebajar el avance de Vox en Castilla y León
En las elecciones de Extremadura y Aragón, las primeras de este nuevo ciclo electoral, se materializaron una serie de dinámicas más o menos claras. Por un lado, el PP ganó, pero lo hizo creciendo muy poco o directamente perdiendo escaños. Por otro, la izquierda, especialmente el PSOE, se descalabró. Vox supo aprovecharse de estas dos circunstancias y el partido de Santiago Abascal se disparó en ambos territorios. En las siguientes elecciones, las de Castilla y León, sin embargo, no se van a seguir esos mismos patrones.
Según el sondeo de NC Report elaborado para LA RAZÓN, el PP será el ganador de las elecciones del 15 de marzo con un 35,6% del voto y entre 32 y 33 escaños. El actual presidente, Alfonso Fernández Mañueco, podrá ser investido de nuevo si logra el apoyo de Vox, que obtendría el 17,9% de los votos y entre 15 y 16 escaños, según el sondeo. Juntos obtendrían entre 47 y 49 escaños, muy por encima de la mayoría absoluta, fijada en 42 procuradores.
El PSOE quedaría en segundo lugar, con una intención del voto del 27,6% y entre 26 y 27 procuradores en las Cortes. Y en cuanto al resto de partidos de ámbito nacional, Sumar se quedaría con el procurador que Podemos obtuvo en 2022, y los morados acabarían sin representación en el Parlamento.
Al margen del valor de estos resultados, lo más interesante aflora al leer entre líneas. Empecemos por la derecha. El PP de Mañueco lograría, según el sondeo, mejorar su resultado de 2022 en uno o dos escaños. Es cierto que no es la subida que al PP le gustaría y que en eso se asemeja a lo que sucedió en Extremadura y Aragón.
Sin embargo, el PP crece en este sondeo 4,3 puntos en porcentaje de voto con respecto a los anteriores comicios y ganaría en torno a 40.000 nuevos votos. Es así el partido que más crece de todos en Castilla y León y se diferencia de María Guardiola y de Jorge Azcón, sus compañeros de Extremadura y Aragón, ya que ambos perdieron votos en las elecciones.
Este crecimiento del PP, que se ve atenuado en escaños por un sistema electoral con muchas circunscripciones y que premia a los partidos regionalistas, se debe a una alta fidelidad de sus votantes, con el 81,2% de los que eligieron su papeleta en 2022 asegurando que volverán a repetir. Y también a que está consiguiendo robar votos a Vox: el 18,6% de los que votaron a la formación de Santiago Abascal se pasaría ahora al PP.
Se trata de unos datos que demuestran que la tendencia se está rompiendo, al menos en estos comicios, ya que las encuestas de elecciones anteriores situaban a Vox como el partido con los votantes más fieles y con mucha capacidad para robar al PP. Ahora, sólo el 9,7% de los votantes del PP se pasa a Vox. De hecho, son más fieles los votantes de Unión del Pueblo Leonés (78,8%) y Soria ¡Ya! (68,4%).
Así, el partido de Abascal registrará en Castilla y León un aumento de sólo dos o tres procuradores con respecto a los comicios de 2022. Además, solo crece 0,3 puntos porcentuales e incluso pierde más de 2.000 votos. Nada tiene que ver con los resultados de Extremadura y Aragón, donde llegó a duplicar. Esto puede deberse a que Castilla y León fue el primer territorio en el que el partido de extrema derecha llegó a formar parte de un Gobierno de coalición con el PP y la experiencia no fue buena para Vox, ocupando una vicepresidencia vacía de competencias y con un líder, Juan García-Gallardo, que pendulaba de polémica en polémica.
Sin embargo, Vox mantiene en este territorio algunas fortalezas que también ostenta a nivel nacional. Por ejemplo, el voto joven. La formación sigue siendo el partido favorito de aquellos con edades comprendidas entre los 18 y los 29 años, con el 11,7% apostando por ella. Es la segunda opción tras la abstención, que se sitúa en el 55%. Estos datos evidencian que los jóvenes están mostrando un profundo descontento hacia los partidos tradicionales y el partido de Abascal se está sabiendo aprovechar de ello.
En el ámbito de la izquierda, el PSOE también rompe en cierta medida la tendencia que había estado manteniendo hasta ahora. Cae, pero cae menos que en otros sitios. La candidatura liderada por Carlos Martínez obtendría 2,4 puntos porcentuales menos y se dejaría entre uno y dos escaños por el camino.
Es un dato llamativo, porque aunque Martínez fue la opción favorita de Ferraz para sustituir a su antecesor, Luis Tudanca, no está tan ligado a la figura de Pedro Sánchez. En un contexto de desgaste evidente del presidente del Gobierno, la distancia entre él y Martínez está ayudando aparentemente a que la caída de los socialistas se vea mitigada. Por usar el ejemplo más reciente, Pilar Alegría, del máximo círculo de confianza de Sánchez, perdió cinco escaños en Aragón.
Eso sí, el principal argumento de Ferraz para apartar a Tudanca del liderazgo del PSOE castellanoleonés era los malos resultados electorales que estaba teniendo. Ahora, Martínez va camino de obtener todavía peores. Habrá que esperar a ver si este tipo de situación genera algún debate interno sobre su continuidad.
También habrá que prestar atención a lo que pasa con Podemos y Sumar. Los dos están actualmente sumidos en un debate de envergadura nacional sobre la unidad de la izquierda y en los comicios del próximo 15 de marzo se presentan por separado. Según el sondeo, Sumar obtendrá un mejor resultado, con el 3,8% del voto y un escaño, mientras que Podemos quedará relegado al 2% y cero escaños.
Entre ambos, según el sondeo, suman el 5,8% del voto y más de 68.000 papeletas en total, unos resultados mejores que los que obtuvieron en Unidas Podemos en 2022, con el 5,1% del voto y 62.000 votos. Esto significa que el espacio está teniendo capacidad de crecimiento: ya creció en Extremadura y Chunta, que formó parte de Sumar en las generales, duplicó sus resultados en Aragón. El problema para ellos es que si no llegan a acuerdos para alcanzar candidaturas conjuntas, ese crecimiento no servirá de nada y acabarán regalando escaños a otras formaciones, principalmente de derechas.