Bronca en el Grupo Socialista entre la Gestora y los partidarios de Sánchez por el cambio de portavoces en el Congreso y el Senado
Jiménez no ocultó su enfado con Luena, a quien reprochó que fuera precisamente él, un ex secretario de Organización, quien cuestionase la actuación de la Gestora teniendo en cuenta las que él mismo había constituido previamente en otros territorios. Luena, no obstante, se limitó a cuestionar la decisión por considerar que la Gestora está actuando ilegítimamente y criticó que no hubiera propuesto la abstención técnica que habría permitido que Rajoy fuera presidente sin violentar la conciencia de los diputados partidarios del “no” a Rajoy.
Para Jiménez, hacer referencia a la conciencia no tenía justificación porque era un problema político. A su juicio, nadie se hubiera abstenido para permitir la presidencia de Rajoy si hubiera otra salida. Pero no la había salvo que se adelantaran las elecciones generales.
Varios diputados partidarios de Sánchez se manifestaron, junto a Luena, contra los cambios en la dirección del Grupo, que consideran una represalia al mantenimiento de su postura contraria a la investidura de Rajoy. Lo hicieron Sofía Hernanz, Luz Martínez Seijo y Odón Elorza, quienes cuestionaron la actitud de Ferraz. Algunos, como Odón Elorza, incluso calificaron los cambios como una “cacería” en contra de los partidarios de Sánchez.
Esos cuatro parlamentarios pusieron un énfasis especial en censurar que la gestora adujera criterios de “capacidad”, al margen de “confianza”, para justificar el castigo de apartar de las portavocías a varios de los diputados desobedientes, como aseguró Jiménez el pasado 17 de noviembre al comunicar las sanciones. Los críticos consideraron “ofensivo” que se cuestione su valía cuando la decisión de la Gestora ha respondido a “razones políticas” ante la división que hay en el partido tras la dimisión de Pedro Sánchez como secretario general.
Jiménez, por su lado, replicó que la gestora nunca quiso poner en duda la capacidad de los diputados sancionados, pero ha reiterado que su desobediencia al mandato del Comité Federal de abstenerse ante Rajoy debía tener una respuesta por parte de Ferraz. El cruce de argumentos entre el portavoz de la Gestora y Luena fue el momento más tenso de la reunión, hasta el punto de que uno de los diputados presentes la calificó de “desagradable”. Jiménez, con “tono vehemente”, echó en cara al que fue mano derecha de Sánchez su “desconocimiento de las normas del partido” a pesar de haber sido durante dos años secretario de Organización del PSOE. Apoyando a la gestora intervinieron Eduardo Madina, Soraya Rodríguez y Antonio Pradas, quienes consideraron justificados los castigos por el comportamiento de los díscolos.
Lo que se puso en cuestión fue la decisión de la Gestora de apartar al PSC de la dirección del grupo desplazando a Meritxell Batet y la expulsión de Sofía Hernanz, diputada por Baleares. También acordó relevar de responsabilidades a diputados afines a Sánchez, como Susana Sumelzo, Zaida Cantera, Adriana Lastra, Rocío de Frutos y Pere Joan Pons.
La dirección del grupo socialista dejó en suspenso el castigo a los quince diputados que votaron en contra de Rajoy, aunque todo apunta a que podría concretarse en una multa que oscilaría entre 200 y 600 euros, como establece el reglamento interno. El procedimiento contra los díscolos se inició el pasado 31 de octubre y una semana después, estos presentaron sus alegaciones en las que explicaban por qué rompían la disciplina de voto. Antonio Hernando, el portavoz socialista, dijo que la decisión se adoptará en los próximos días.
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