Personas mayores, zona rural… pero también jóvenes y hosteleros: el perfil del usuario de bombona de butano
El famoso color naranja de las bombonas de butano y el sonido de las mismas al golpear en el camión son escenas que durante años han inundado las calles de la mayor parte de España. Con el tiempo, el uso del butano ha ido descendiendo en favor de nuevas instalaciones eléctricas y de gas natural y estas imágenes son cada vez menos habituales.
Pese al descenso, unos 8 millones de hogares continúan utilizando el gas butano a mediados de 2019, según recoge la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). El perfil del consumidor de la bombona de butano es amplio y abarca desde las regiones rurales, a las segundas residencias y pasa por mayores y jóvenes. Además, no son solo los hogares los interesados en este tipo de energía, sino que cada vez más la hostelería y la restauración también lo demanda.
De hecho, con la proliferación de las terrazas al aire libre para evitar los espacios cerrados por la COVID-19, el butano está siendo cada vez más utilizado por este sector, que usan estufas como las de tipo seta —que muchas funcionan con butano— para combatir el frío del exterior, o incluso utilizan el butano para cocinar.
Baja el consumo del gas butano
El uso del butano ha ido descendiendo al irse sustituyendo por instalaciones fijas de energía eléctrica en los hogares. Desde 2003 —el primer año que recogió datos la CNMC— hasta el último año recogido completo, 2019, el uso de los Gases Licuados del Petróleo (GLP) ha caído el 37,1%.
Los GLP, según explica la CNMC a Newtral.es, se refieren a distintas mezclas de gases de butano y propano que se obtienen en el primer paso del proceso de refino y suponen el 3% del consumo de derivados del petróleo en España.
Así, mientras que en 2003 se consumieron en España 2,3 millones de toneladas métricas, en 2019 esta cifra se desplomó hasta los 1,4 millones. Hasta agosto de 2020 el consumo ha llegado hasta las 831.426 toneladas métricas.
Los GLP se pueden encontrar en su forma más popular, que es envasados como la famosa bombona de butano naranja de 12,5 kg, y otro tipo de bombonas. En el caso del mercado nacional de envasado de GLP, en los últimos años el número de toneladas ha descendido en 29.106, pasando de las 866.504 anuales a las 837.398, según datos de la CNMC recogidos por Repsol.
Pero esta energía también puede ser canalizada. “El canalizado se refiere a una de las formas de suministro que tienen las distribuidoras de gas de hacer llegar el GLP a las viviendas”, comentan fuentes de la CNMC. Esta modalidad es muy habitual en algunos pueblos, urbanizaciones o núcleos urbanos donde aún no hay acceso a la red de gas natural.
Zonas rurales, personas mayores… y jóvenes
“El uso de la bombona tradicional naranja, de toda la vida, tiene ya más de 60 años de historia”, comentan a Newtral.es fuentes de Repsol, que aseguran que sigue siendo una elección de energía para un gran número de viviendas.”Repsol tiene más de 4 millones de clientes que utilizan butano y propano”, explican.
De hecho, cuentan con 200 agencias distribuidoras y casi 2.000 repartidores, aunque sí revelan que en los últimos años se ha producido un descenso. Una de las ventajas, comentan desde Repsol, es que llega a sitios donde no llegan otras energías. “Da igual que sea en medio de la montaña o donde sea, el butano llega donde no lo hacen los demás”, defienden. Las bombonas tienen servicio de entrega a domicilio, aunque también están disponibles en gasolineras.
Ester Ríos es una de las personas que aún utiliza bombonas de butano en su casa. “Lo utilizo para guisar únicamente”, explica esta mujer de Movera, un pueblo cercano a Zaragoza. En su caso, el butanero pasa por el pueblo los miércoles —“sobre todo para llevar las bombonas a las personas mayores a sus casas”, comenta—, pero las suyas las compra su marido en la gasolinera.
Ríos cuenta que el año pasado cuando tuvieron que cambiar el horno y la placa, para cocinar decidieron mantenerla de butano. “La comida sabe mejor así, además es más barato, mi hermana tiene vitrocerámica y se le nota en el recibo de la luz”, comenta.
Esta semana el precio de la bombona subió casi un 5%, hasta los 12,09 euros
Aunque el mercado esté liberalizado, en el caso de la bombona de butano clásica está regulado por ley: se revisa cada dos meses teniendo en cuenta factores como el coste de la materia prima en los mercados internacionales o del transporte y no puede variar más del 5% cada vez. De hecho, los GLP son el único producto petrolífero que mantiene la regulación de precios máximos según el tipo de formato de venta, según explica la CNMC.
Pese a que esta semana el precio de las bombonas se encareció casi un 5% hasta los 12,09 euros, todavía se encuentra por debajo de los 13,37 euros de principio de año. Según un informe de la Organización de Consumidores (OCU) de 2018, las bombonas de butano carecen de gastos fijos y permiten un mayor control del consumo, lo que hace que sea una de las principales opciones para segundas viviendas u hogares con menos recursos, entre otros.
Por su parte, Repsol asegura que el perfil del cliente es variado dependiendo del uso y el producto: se pueden encontrar en hogares principalmente de zonas rurales pero también ciudades. Así como gente mayor pero también estudiantes jóvenes.
“Se está viendo un cambio en el uso de las bombonas y no solo la utiliza gente mayor. Hay estudios que nos están dando cuenta que los jóvenes en zonas universitarias las están usando cada vez como fuente de energía”, afirman. Esto se debe, entre otros motivos, a que no se necesita un contrato mensual con ninguna empresa, es más barata y también porque suelen ser los sistemas de pisos que les alquilan.
“También nos hemos dado cuenta que en los meses de verano aumenta el consumo en la costa, porque hay gente que lo tiene en sus segundas residencias ya que te permite no pagar un coste fijo por el servicio”, comentan en Repsol, que añaden que otros de los sectores donde se utiliza esta energía a lo largo de todo el año, y ahora más que antes, es el sector Horeca (Hoteles, Restaurantes y Cafeterías).
La hostelería aumenta el consumo de butano por el COVID
“La gente demanda terrazas y bienestar en las terrazas, y una de las alternativas son las estufas”, comentan fuentes de la empresa de energía que recuerdan que “siempre ha habido bombonas de butano en las terrazas” pero que la situación ha impulsado su uso.
Así, aseguran que “es evidente que se ha notado un incremento” en el consumo de gas en la hostelería, pero explican que no solo se ha sido en las terrazas, sino que también “cada vez más son los cocineros que usan una bombona de butano por su alto poder calorífico a la hora de cocinar”.
La empresa de suministro a hostelería Glass & Service explica a Newtral.es que las ventas de los calefactores para las terrazas “han aumentado muchísimo” y que se les han “cuadriplicado” frente a las del año pasado. De hecho, afirman que estos productos “están agotados”.
“Si hay algo que demanda hoy en día el hostelero en esta situación son las estufas”, comentan fuentes de la compañía. Estas estufas de gas también pueden ser eléctricas, pero son las de butano las que más se adquieren al ser más económicas.
Por su parte, la Confederación Empresarial De Hostelería De España asegura a Newtral.es que para algunos negocios estos productos suponen “un desembolso económico les hace inviable poderlas poner”. “Los hosteleros se adaptan como pueden para sobrevivir, pero la situación económica surgida por el coronavirus dificulta la situación”, inciden fuentes de la patronal.