Los astronautas de Artemis II enfrentarán 3.000 °C al reingresar a la Tierra: cómo sobrevivirán, según un experto en hipersónica
Tras completar el sobrevuelo alrededor de la Luna, Artemis II enfrenta su última y más peligrosa prueba: el reingreso a la Tierra. Aunque su travesía ya marcó un récord al alejarse a más de 406.000 kilómetros del planeta, el verdadero desafío será garantizar que los cuatro astronautas regresen sanos y salvos cuando atraviesen la atmósfera a velocidades extremas.
El proceso se considera una de las fases más peligrosas en las misiones espaciales. Sin embargo, como explica el experto en hipersónica y profesor de la Universidad de Queensland, Chris James, en un artículo de The Conversation, la tecnología de la nave permitirá mantener a los integrantes de la misión bien protegidos.
¿A qué velocidad reingresará Artemis II a la Tierra?
La cápsula Orión, que transporta a los astronautas, entrará en la atmósfera terrestre a más de 40.000 kilómetros por hora, una velocidad muy superior a la de cualquier avión comercial. A ese ritmo, la nave acumula una enorme cantidad de energía que debe reducir rápidamente para aterrizar de forma segura.
A diferencia de los aviones, que están diseñados para ser aerodinámicos y ahorrar combustible, las naves espaciales hacen lo contrario al generar resistencia con el aire. Esta fricción actúa como un freno natural que permite disminuir la velocidad.
Sin embargo, este proceso no es suave. Durante el descenso, la tripulación experimentará la fuerte desaceleración, conocida como fuerzas g. Aunque pueden ser intensas, la nave está diseñada para mantenerse dentro de límites que se pueden resistir sin perder el conocimiento.
'Un piloto de Fórmula 1 experimenta más de 5 g al tomar una curva, una fuerza cercana a la máxima que un ser humano puede soportar sin desmayarse', explica James.
Una reentrada peligrosa
La cápsula viajará a más de 30 veces la velocidad del sonido, lo que provoca la formación de una onda de choque que eleva la temperatura del aire a su alrededor hasta unos 10.000 °C.
Este calor no se transmite directamente al interior de la nave, pero sí provoca que el aire se convierta en plasma, un estado en el que las partículas están cargadas eléctricamente. Esto también bloqueará las comunicaciones con la Tierra durante varios minutos.
A pesar de que la superficie del escudo térmico puede alcanzar hasta los 3.000 °C, el interior de la cápsula se mantiene a una temperatura segura para la tripulación.
¿Cómo sobrevivirán los astronautas en su reingreso a la Tierra?
La clave está en el diseño de la nave. Orión cuenta con un sistema de protección térmica que funciona como una barrera aislante frente al calor extremo. Este sistema utiliza materiales especiales que no solo resisten altas temperaturas, sino que también se degradan de forma controlada. Al hacerlo, absorben parte del calor y liberan gases que ayudan a enfriar la superficie de la nave.
'Estos materiales están diseñados para brillar al rojo vivo y degradarse durante la reentrada, pero sobrevivirán. El brillo al rojo vivo también irradia calor de vuelta a la atmósfera en lugar de permitir que la nave espacial lo absorba', indica el experto.
El material principal del escudo térmico, conocido como AVCOAT, ya fue utilizado en las misiones Apolo. Aunque en Artemis I se detectaron desprendimientos inesperados, los ingenieros ajustaron la trayectoria de reingreso para minimizar riesgos en esta nueva misión.
El regreso de Artemis II no solo pondrá a prueba la tecnología de la NASA, sino también décadas de conocimiento en ingeniería hipersónica. Y aunque los riesgos son reales, todo está preparado para que la tripulación regrese sana y salva.