El PSOE andaluz mira al futuro
A María Jesús Montero no se le da bien cumplir con los plazos. Dejó Hacienda sin haber presentado un solo proyecto de Presupuestos y ahora, lejos de las tareas de gobierno y centrada en la campaña electoral andaluza, está teniendo serias dificultades para presentar las candidaturas que representarán al PSOE. El plazo termina el viernes y tiene abiertos varios frentes. El origen de la disputa está en el acuerdo que alcanzó hace un año con Susana Díaz, por el que se comprometía a incorporar personas del entorno de la expresidenta en las listas electorales.
Pero cuando las perspectivas electorales son tan inquietantes como las que describen los sondeos realizados, el problema en los partidos deja de residir en cuántas personas se integran de la otra corriente, sino en qué lugar de la lista van situadas. El reparto de escaños es pequeño, se sabe con seguridad que no habrá gobierno regional socialista y, por tanto, tampoco nombramientos en consejerías ni puestos de confianza política, por lo que un puesto arriba o abajo en la candidatura puede significar quedarse fuera o ser parlamentario cuatro años. Además, el ambiente es de fin de ciclo y en un eventual proceso de nuevos congresos, los cargos institucionales parten de una situación más beneficiosa para ocupar el futuro poder interno. Cádiz, donde el enfrentamiento está siendo más enconado, es un ejemplo, pero no el único. Granada, Sevilla, Córdoba y Almería, en donde el PSOE disputa ser la segunda fuerza política frente a Vox, se encuentran en una situación similar.
Numerosos dirigentes andaluces han empezado a reprochar a Ferraz la estrategia de estos años de confrontar con Vox, polarizando el debate político, porque, aunque haya servido para que el PP no tenga fácil las mayorías absolutas, ha hecho crecer a la extrema derecha, arrojando al PSOE a los peores resultados de la democracia. La vuelta de la Semana Santa ha empezado muy mal para Montero. El comodín de la guerra de Irán parece que no dará para mucho, la organización socialista fracturada y sometida a estrategias electorales que le perjudican y el proceso de las mascarillas que ocupa portadas con informaciones que impactan directamente en la intención de voto. En Andalucía, el PSOE está pensando en el futuro porque el presente se lo ha arrebatado Pedro Sánchez con varias decisiones que han condenado a la, en otro tiempo, federación más sólida del PSOE.