Sánchez guarda silencio ante el juicio de Ábalos y Koldo y desliza una nueva maniobra sin apoyos
Tranquilidad a la espera de conocer la verdad y "dejar trabajar a la Justicia". Hasta cinco veces se preguntaron en el Consejo de Ministros las impresiones del Gobierno sobre el primer día del juicio de las mascarillas en el Tribunal Supremo en el que se encuentra implicado el exministro de Transportes, José Luis Ábalos.
Siguiendo el ejemplo marcado desde su salida de Moncloa en 2021, la ministra portavoz, Elma Saiz, eludió aclarar si el Ejecutivo asumiría su responsabilidad. En este sentido- prácticamente en la cuarta reformulación y sin mencionar a los imputados- apuntó que la "corrupción es muy dañina para la ciudadanía". La comparecencia sirvió para anunciar el blindaje del aborto en la Constitución que debería pasar por el Congreso de los Diputados. "España avanza en el reconocimiento social y jurídico del derecho a la autodeterminación de las mujeres", valoró la responsable de Igualdad, Ana Redondo.
La nueva maniobra del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, coincide con el comienzo del primer macro juicio contra un antiguo ministro del Ejecutivo. La última referencia de Sánchez a Ábalos fue la de un "completo desconocido en lo personal" el pasado mes de diciembre. Una semana después, la Unidad Centra Operativa (UCO) constató la tensión en la expulsión de Ábalos. "Se ha enfrentado el putero al guapo... Se va a cargar el PSOE", rezaban varios mensajes entre la hija de Carmen Pano, empresaria que llevó 90.000 euros a Ferraz y que declara mañana, y su pareja tras el comunicado de Víctor de Aldama. En el primer día del juicio de las mascarillas silencio.
Tampoco se espera un cambio de posición en el día de hoy. Tal y como ha podido confirmar LA RAZÓN, el líder de los socialistas solamente mantendrá un encuentro con el presidente ejecutivo del CAF-Banco de Desarrollo de América Latina. No se habilitará un espacio para los medios de comunicación. Tampoco participará en la próxima sesión de control al Gobierno en la Cámara Baja fechada para el próximo miércoles 15 de abril.
La 'cortina de humo' de Sánchez condenada al fracaso
Ya en su día desde las filas populares, el jefe de Génova, Alberto Núñez Feijóo, se opuso de manera frontal a las pretensiones del líder de los socialistas sobre el aborto. "Se puede olvidar de contar con el Partido Popular para reformar un texto que está incumpliendo", sentenció para defender la Carta Magna. Con la negativa de los populares y de Vox, Sánchez no cuenta con los apoyos necesarios para cambiar el texto de 1978.
Según el artículo 167 de la Constitución de 1978, que se utiliza para afrontar procesos parciales, "los proyectos de reforma constitucional deberán ser aprobados por una mayoría de tres quintos (160 en el Senado y 210 en el Congreso de los Diputados) en ambos estamentos". Es cierto que existe una excepción para rebajar las exigencias, pero con la composición actual del Senado es inviable para el Gobierno.
"De no lograrse la aprobación mediante el procedimiento del apartado anterior, y siempre que el texto hubiere obtenido el voto favorable de la mayoría absoluta del Senado, el Congreso, por dos tercios, podrá aprobar la reforma", reza el artículo analizado.
Los juristas refrendan la Carta Magna y tumban la apuesta
Tal y como ha señalado este diario tras consultar con varios juristas, la medida esconde un trasfondo de "rentabilidad electoral" en su batalla política para frenar el auge de la derecha. El ya emérito magistrado del Tribunal Constitucional (TC), Andrés Ollero, confirmaba que antes de abordar a fondo la cuestión se deben "garantizar los mecanismos de reforma previstos".
En este sentido, los juristas consultados consideran que en el contexto actual la reforma adquiere "un mero valor simbólico de satisfacer a las corrientes feministas más extremas" que han lidiado con los diversos casos de acoso sexual en el entorno de Ferraz.
El objetivo es recuperar y potenciar un ambiente de confrontación recurriendo al tópico de las 'Dos Españas'. Los juristas valoran que en definitiva Sánchez quiere recurrir al 'fantasma del pasado'.