La paradoja de Carlos Cuerpo: se estrena como vicepresidente pero no se quita el traje de ministro
El cargo de vicepresidente del Gobierno siempre ha sido un puesto muy político. Basta con acudir a la hemeroteca para comprobarlo. Pero el hacer de Pedro Sánchez acostumbra a romper tendencias y esa misma se ha quebrado este martes, en la sesión de control al Gobierno del Senado, en la que Carlos Cuerpo se ha estrenado como la nueva mano derecha del presidente.
Ha sido su primer cara a cara con la oposición y había mucha expectación por ver si el ministro de Economía adoptaría, a partir de ahora, un papel más cargado de intencionalidad, de mayor confrontación con la oposición, o si se iba a quedar enfundado en ese perfil técnico que ha marcado hasta ahora y que le ha funcionado tan bien. Spoiler: ha ocurrido lo segundo.
La encargada de lanzarle la primera pregunta ha sido la portavoz del PP en la Cámara Alta, Alicia García, que ha intentado romper esa coraza de tipo independiente que ni siquiera está afiliado al PSOE. "Asume el cargo, y con él la carga", ha dicho, "no se puede ser vicepresidente a beneficio de inventario, ¿va a asumir usted todas las responsabilidades políticas del sanchismo?", le ha preguntado.
"Hereda el cargo, hereda el rango y yo pregunto si va a dedicarse, como ella [María Jesús Montero], a proteger la corrupción. Ya no es un técnico, es el máximo representante del sanchismo, es el escudo del sanchismo. Usted carga con todo", le ha insistido.
Lo cierto es que la decisión heterodoxa de nombrar a Cuerpo como vicepresidente primero ha pillado al PP con el pie cambiado. Como ministro de Economía, apenas recibía preguntas parlamentarias porque la oposición no encontraba grandes motivos para confrontar. Ahora a los populares les toca recalcular la estrategia para vincular a Cuerpo, que para muchos representa de lo mejor del Gobierno, con lo peor de Pedro Sánchez. "Esconda al técnico", ha asegurado García, "usted es un militante premium del sanchismo". "Usted no ha venido a regenerar nada", le ha dicho.
Pero Cuerpo no ha picado en el anzuelo lanzado por el PP. El vicepresidente, durante su turno de palabra, ha rehuido al máximo la confrontación, no ha dicho ni una mala palabra de nadie, ha asegurado tener la "mano tendida" y ha pedido contar con la "colaboración" de los populares y se ha dedicado a hablar de lo que más sabe: economía. Tanto, que ha seguido hablando como si fuera un ministro y punto, nadie ha podido tener la sensación de estar escuchando a un vicepresidente.
El ministro (y vicepresidente porque así lo publicó el BOE hace unos días) ha asegurado que su principal responsabilidad asumida al ocupar su nuevo puesto es la de "garantizar la continuidad de un modelo de crecimiento económico, de liderazgo a nivel internacional, y que este liderazgo se traduzca también en un beneficio para nuestros ciudadanos".
Cuerpo ni siquiera ha querido entrar cuando Alicia García ha arremetido contra la corrupción en el PSOE. Ella ha recordado que su estreno coincide con el de José Luis Ábalos en un banquillo y le ha acusado de haber estado "en la sala de máquinas" de toda esa corrupción. Y él tenía a mano una salida fácil para cualquiera que quiera atacar al PP: el y tú más. Pero nada. Economía, economía y economía.
El momento que mejor puede definir su intervención ha sucedido cuando le interpeló el senador Alfonso Polanco, quien le preguntó si de verdad cree que los españoles viven mejor ahora que antes. Ahí, Cuerpo ha desplegado una marabunta de datos y su discurso habría que seguirlo en cámara lenta para no perderse. Se ha puesto a comparar los periodos de 2014 a 2018 y de 2018 a 2025. Ha explicado que la remuneración por asalariado es mayor en comparación, también corrigiendo las cifras teniendo en cuenta la inflación, sacando a pasear el tipo impositivo medio sobre la renta de los hogares (la real y la neta, claro) para acabar concluyendo que "las buenas cifras macro se están trasladando, gracias a las políticas del Gobierno, al día a día de los ciudadanos". Lo dicho: economía y más economía.