La nueva táctica iraní que pone en aprietos el escudo antimisiles israelí
Una de las imágenes más llamativas de la guerra abierta entre Irán e Israel es la de misiles que, en lugar de caer como una única explosión, se abren en el aire y lanzan decenas de pequeñas cargas sobre una grandes extensiones de territorio. Es lo que se conoce como munición en racimo. Con esta táctica, un solo proyectil deja de ser un objetivo y pasa a convertirse en muchos, lo que complica enormemente la labor de los poderosos y eficientes sistemas defensivos isralíes.
Un ejemplo reciente de este tipo de ataques se produjo hace tan solo unos días, cuando Irán lanzó misiles balísticos con munición de racimo contra el centro de Israel. Fragmentos de estas submuniciones impactaron en zonas urbanas como Ramat Gan, Petah Tikva y Bnei Brak, causando daños en viviendas, vehículos incendiados y al menos varios heridos leves. Las explosiones se dispersaron en distintos puntos al mismo tiempo, obligando a activar las alarmas en varias ciudades y complicando la respuesta de los servicios de emergencia.
El problema no es solo la cantidad. Estos misiles liberan su carga a gran altura, cuando ya están descendiendo, lo que reduce el tiempo de reacción de las defensas. Sistemas como David's Sling pueden interceptar amenazas en la fase final, pero tienen más dificultades cuando el misil se rompe antes de tiempo. Para entonces, ya no hay un único blanco claro, sino múltiples fragmentos cayendo a gran velocidad sobre distintas zonas, según explican expertos en un artículo en The War Zone.
Esta forma de ataque también obliga a gastar más recursos a los israelíes. Para frenar estos misiles, lo ideal es interceptarlos antes de que liberen su carga, en fases más altas de su trayectoria. Pero esos interceptores son escasos, caros y tardan años en fabricarse, según explica la misma fuente. En cinco semanas de combates, Irán ha lanzado cientos de misiles, algunos con este tipo de ojivas, lo que está poniendo bajo presión las reservas defensivas israelíes.
Más allá del impacto inmediato, esta táctica tiene implicaciones más importantes. Lo que se está viendo en este conflicto podría repetirse en otras regiones, como el Pacífico, donde grandes bases militares o ciudades podrían ser vulnerables a ataques similares, dice The War Zone. La lógica es simple: saturar las defensas, obligarlas a dividirse y aumentar las probabilidades de que parte del ataque consiga impactar. No es una tecnología completamente nueva, pero su uso sistemático en la guerra está cambiando la forma en que se entiende la defensa frente a misiles.